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Hot Hot Heat Hot Hot HeatFuture Breeds

6 / 10

Hot Hot Heat, Future BreedsDANGERBIRD RECORDS / DINE ALONE

Músicos vendidos los ha habido a tropecientos a lo largo de los últimos años. Cuando la MTV no basaba su parrilla de programación en realities de morbosidad malsana –¿alguien ha dicho “Embarazada A Los 16”?–, la ex cadena musical abría gentilmente sus puertas a bandas como Green Day o Kings of Leon para sentar un debate público acerca de la irrisible barrera que separa lo comercial de lo alternativo. A día de hoy, el dichoso politono es el oráculo que pone en solfa los gustos musicales de millones de oyentes. Me viene a la cabeza el escándalo planetario que acaeció cuando el “Human” de The Killers, un tema que, incomprensiblemente, se machacó hasta la saciedad incluso en los templos del pachangeo, y que provocó, consecuentemente, que una oleada de simpatizantes de la bisutería low-cost colapsara las gradas en los conciertos del señor Flowers. Aunque esto, pensándolo fríamente, no es en realidad un problema. ¿Quiénes somos nosotros para negar a una banda sus ínfulas colonizadoras y, lo que es más importante, que puedan comprarse una mansión con veinte cuartos de baño que nunca usarán en vida? Un giro comercial –llámese mainstream, si se quiere incrustar alguna etiqueta– sólo duele realmente en el alma a aquellos seguidores que seguían los pasos de su grupo predilecto cuando no los conocía todavía ni el Tato. Algo así es lo que ocurrió con los canadienses Hot Hot Heat, pero sin caserón de por medio.

Tras un prometedor EP en 2002 – “Knock Knock Knock”– que perseguía los márgenes ruidistas de las bandas hardcore, se nos fueron ablandando progresivamente y acabaron entrando en aquella escena neoyorquina que unos meses más tarde abanderaron The Strokes. Con su primer LP, “Make Up The Breakdown”, mutaron su repertorio y se pasaron al dance-punk inofensivo – “Bandages”– para acabar cayendo en gracia entre el público indie-rock. No sabemos si su discográfica por aquel entonces, Sub Pop, fue quien les animó a operar tal metamorfosis, pero su historia dentro la mitología de los vendidos no había hecho más que empezar. “Elevator” y “Happiness LTD” fueron un grito desesperado para atraer al populacho. Muchos ex fans les giraron la cara, aunque es no quiere decir que los dos anteriores álbumes de HHH fueran un contenedor fecal – “Goodnight Goodnight” me sigue dando buenas vibraciones–, pero, indudablemente, los de Columbia perdieron su chispa y sus señas de identidad camuflándose en un vacío creativo que les ha pasado factura.

Después de abandonar Sire Records y fichar por la prematura Dangerbird, Hot Hot Heat retoman en “Future Breeds” –sólo en parte– la simpática fiereza de su debut. Esto es lo primero que a uno le viene a la cabeza después de oír “Implosionastic” –agitación instrumental en la que todo está incrustado con acierto en poco más de dos minutos– o “Jfk’s Lsd”, tan sucia y descarada que la arrítmica batería de Paul Hawley y los teclados confieren una dimensión psicodélica a uno de los cortes más reseñables del álbum. En el mismo saco podría englobarse “Yvr”, en la que nos dan muestras de sus peripecias con los sintetizadores. Sin embargo, a excepción de esto, el resto de los cortes vagan –con mayor o menor acierto- entre lo que fueron y lo que son realmente. A destacar “What Is Rational?”, con estribillo facilón, reiterativo y bailongo marca Franz Ferdinand, o “Buzinezz Az Usual”, un medio tiempo horror vacui donde tiene cabida un cuarteto de cuerda, un piano melodramático y las justas dosis de distorsión para que los simpatizantes de sus dos anteriores largos –aquellos que no tienen ni idea de cómo se las gastaban en sus inicios– no se lleven las manos a la cabeza. A partir de aquí, poco que no nos hayan enseñado con anterioridad –rebajan las revoluciones en “Zero Results” mientras que la canción que le da título al álbum despierta atronadores bostezos–, cayendo en un autoplagio que es pecado capital para una banda que nunca ha podido demostrar de lo que es capaz. La mansión con veinte cuartos de baño no la tendrán en la vida. Con suerte, una casa en las afueras con un par de jacuzzis y va que chuta. Sergio del Amo

Hot Hot Hot - Time a Thousand

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