Further Complications Further Complications

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Jarvis Cocker Jarvis CockerFurther Complications

7.6 / 10

Jarvis Cocker  Further ComplicationsROUGH TRADE

El segundo largo de Jarvis Cocker, nuevo borrón y nueva cuenta desde el lejano suicidio de Pulp, se abre con la línea genial “In the beginning there was nothing”. Jarvis saca pecho desde el principio, determinado y socarrón en el iracundo tema titular. Aún se pondrá más cabrón e insolente según avance el disco, espoleado quizá por el hecho de que el inesperado Steve Albini se siente a los controles. La sorprendente elección del master de los estudios Electrical Audio hace que la partida de “Further Complications” parezca ganada de antemano. Desde que se anunciara como productor no hemos parado de salivar y conjeturar sobre cómo el sastre de Chicago arrugaría el terciopelo pop que viste nuestro protagonista. Pues bien: el uno con el otro parecen haberse entendido a la perfección; los tramos de rock musculado, pop inflamable y soul abatido se crecen y ganan en las distancias cortas. Suenan sucios, secos, crujientes, alejados de aquella sobreproducción que asfixió al templado estreno de “Jarvis”, el cual no hace más que enfriarse.

Jarvis, como les ocurre a casi todos los artistas con pasados insustituibles, no busca ni necesita un disco canónico como los que le encumbraron hace años. Las canciones de “Further Complications” son simplemente un nuevo reto y, con sus más y sus menos, se defienden todas por sí solas. El frenesí de “Angela” es repelente y refrescante como una ducha de agua fría, mientras que el fantástico final con “You're In My Eyes (Discosong)” se funde como una loncha de queso con su aire a Bowie arrastrado y ese sample que sustrae a Glass Candy. En “I Never Said I Was Deep”, de lo mejorcito del disco, resuena la decadencia pixelada de “This is Hardcore” y en otras se retrodece aún más allá, hasta el Iggy Pop de “New Values” o los Roxy Music circa 1972 ( “Homewrecker!”). No se fíen del todo de “Pilchard” como látigo con el que autoflagelarse, ni del caústico humor sobre el que se balancean los versos de “Leftovers”. Después de que nuestro protagonista acabe de romper con su novia, podemos jugar a diseccionar el aspecto supuestamente autobiográfico de sus nuevas canciones, aunque esa pista amarilla no puede confundirnos. Jarvis ha declarado que muchos de estos temas fueron compuestos hace años y, de todas formas, él sería incapaz de entregar un disco confesional sin trampa incluida. Para el de Sheffield, sus entregas discográficas son como las únicas fotografías que conservara de su propia vida, aunque las más recientes no reflejen necesariamente las últimas experiencias vividas…

Lo que viene a certificar el incandescente “Further Complications” son los grados de veteranía de su autor. Frente a la caducidad adelantada de muchos de sus compañeros de generación, Jarvis todavía suena joven en 2009. Joven y eufórico, domesticando los temas a su antojo. Aún tiene fondo para demostrar sin inmutarse que está hecho de otra pasta, de un material mucho más resistente que el de casi todos sus rivales de antaño. Quizá el genio en cuarentena de Luke Haines o la megalomanía de Morrissey sean los únicos supervivientes de los noventa capaces de competir con él por ese estatus de artistazo atemporal e incorrupto que sólo se forja con buenas canciones. Él está en el buen camino, y no le va a costar seguir apuntalando dicha virtud a tenor de discos como éste, donde explota al máximo un estilo que también se encarga de lucir en expediciones al Polo Norte, exhibiéndose a sí mismo en una galería de arte o balanceando su figura como nadie sobre los escenarios; todo contribuciones a ese “más difícil todavía” del título que, en vez de amilanarle, le hará más bravo.

Cristian Rodríguez

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