From The Horizon From The Horizon

Álbumes

Débruit DébruitFrom The Horizon

7.2 / 10

“Etre surrealiste c’est bannir le ‘déjà vu’ pour faire du ‘pas encore vu’”. Así reza un fragmento de la nota de prensa del álbum de debut de débruit. Esta cita del pintor surrealista Magritte fue descubierta por débruit mientras componía la música del disco y sintió que representaba a la perfección el proceso creativo que ha guiado la concepción del álbum. Para los que no hablen francés, la cita se traduce más o menos como “ser surrealista significa difuminar lo que ya se ha visto para hacer lo que está aún por ver”. Aunque pueda parecer un tanto presuntuoso que un artista afirme que está haciendo lo que aún está por ver o, en su caso, por oír, débruit se acerca tanto a ello que se le acepta la afirmación y, de paso, se gana una ronda de aplausos.

Más allá de que ilustre el proceso creativo del álbum, la cita también es pertinente en el sentido en que el surrealismo, como movimiento, se basaba en parte en la idea de las yuxtaposiciones inesperadas o, citando el manifiesto original de Breton “...la supra-realidad de ciertas formas de asociaciones previamente desechadas”, y este álbum de debut del joven productor francés está lleno de exactamente eso: maravillosas y sorprendentes yuxtaposiciones y asociaciones que elevan tu cuerpo y mente.

Inspirado por la música del oeste africano de distintas épocas, “From The Horizon” es la culminación lógica de sus EPs previos ( “Spatio Temporel” y “Szich Surprise”) y su reconocido amor e interés por la world music, y más específicamente, por sus origines y raíces. débruit funde este interés de una manera genuina y única, creando algo nuevo y ligeramente delirante a partir de elementos que ya existían previamente. El resultado se aleja de las mezclas tibias para dar con una siempre irresistible síntesis de música de distintas épocas y continentes.

En relación a esto, las técnicas de producción características del hip hop –sampling, sintes y cajas de ritmo– son las herramientas perfectas para moldear los samples y las fuentes de inspiración en nuevas y surrealistas formas musicales. Tras pasar los últimos tres años escarbando entre archivos musicales, recolectando grabaciones de campo y sampleando cintas VHS, débruit se ha re-apropiado de ritmos, melodías y grooves para crear, a partir de ellos, 13 cortes que funcionan como un manifiesto propio tan vigorizante como lo era el manifiesto surrealista original.

Si el álbum es el manifiesto, es decir, la base para el movimiento, entonces los tracks son sus artefactos. “Ata” abraza la corriente tan en boga actualmente de los 160bpms, empezando con melodías coloristas y exclamaciones de su propio nombre antes de que el drop lo acorrale todo en ángulos extraños mientras el bajo se retuerce y la percusión mantiene el tempo de forma frenética, a la vez que aparecen y desaparecen del foco auditivo samples distorsionados. “Afro Booty Musique” combina un bajo torrencial y groovy con melodías vigorizantes y loops de percusión con el eje descentrado antes de que la voz del propio débruit, previamente deformada, aparezca en la mezcla, además de guitarras frenéticas que dotan al track de propiedades casi hipnóticas. Es fácil imaginarse a un grupo de gente volviéndose loca alrededor de una hoguera en medio de la naturaleza, bailando y dejándose ir en un ejercicio de diversión delirante. “Frère” recuerda a “I’m Goin Wit You”, el himno que débruit publicó en 2008, tanto por el trabajo con los sintes como por la estética hip hop, con ecos y delays revoloteando por el fondo mientras el groove afilado te induce a moverte. “ Ogene Udu” y “Ouest Wind’s Seagulls” proporcionan dos momentos de calma y respiro entre la locura surrealista, ofreciendo un agradecido receso antes de que el álbum acabe enérgicamente con “The Day I Lost My Funk”, que crece a fuego lento hasta llegar a un clímax que es justo lo contrario de lo que apunta el título de la canción (es difícil sonar más funky que el último minuto y medio del álbum).

Antes de este álbum, débruit ya se había establecido como uno de los productores franceses más genuinos y avanzados de los últimos años, sin preocuparse por seguir la última tendencia. Si su himno de 2008 y los EPs que le siguieron no fueron suficientes para convencer a la gente de que realmente era una de las voces musicales más interesantes de la Francia actual, uno solo puede esperar que el álbum deje constancia de ello definitivamente. El amor que débruit siente por la música de la que bebe reluce a lo largo de todo el trabajo, señalándole como un antropólogo musical único (como una versión funky y francesa de Maga Bo), capaz no solo de iluminar maravillas musicales ignoradas o moribundas pero también re-interpretándolas para una nueva generación y, esperemos, ayudando a que el espíritu original siga vivo. Ahora, ¡bebamos y bailemos!

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar