From The Ground From The Ground

Álbumes

Heather Woods Broderick Heather Woods BroderickFrom The Ground

8.6 / 10

Heather Woods Broderick  From The Ground PRESERVATION

El universo de los hermanos está plagado de grandes rivalidades, algunas incluso convertidas en dramas familiares, ya desde los pasajes bíblicos hasta nuestros días, y es por ello, por nuestra fascinación por la épica y nuestro apego a la tragedia, que una estrecha y fluida relación entre congéneres nunca despierta interés mediático. Si nos hubieran avisado de que Heather Woods Broderick odia a su hermano, el grandioso Peter Broderick, de quien ya os hemos hablado en algunas ocasiones en Playground, que no se aguantan y que se han insultado y agredido en público, seguro que su debut hubiera tenido algo más de repercusión entre la prensa. El morbo nos alimenta y nos da alas. Pero la realidad es mucho más plausible: por lo visto ambos se llevan la mar de bien, tienen buen rollo, se ayudan mutuamente y existe respeto y admiración profesional recíproca, así que en la valoración de su discurso no se inmiscuyen trapos sucios domésticos ni enfrentamientos de sangre. Heather es buena hermana y, para colmo, parece haber heredado, o en todo caso, haberse contaminado del sobrecogedor talento de Peter. Estamos, ya lo habéis adivinado, ante uno de los debuts de 2009.

“From The Ground” podía haberse conformado con seguir la estela de Cat Power, Hope Sandoval, Julie Doiron o cualquier otra gran referencia del folk contemporáneo. Le hubiera ido ya bien con un disco apañado, de trazo acústico, emoción lánguida y voz sensual: al sector masculino eso ya le vale, somos así de rudimentarios. Porque si nos ponemos a confesar, ya puestos, al lector de Playground no se le puede engañar: los hombres adictos a la música activamos un sentido especial de receptividad y enamoramiento súbito cada vez que escuchamos un disco melancólico y tristón cantado por una chica. Somos fáciles de convencer. Pianito, voz tímida, algún arreglo de cuerda y una guitarra acústica: rendición absoluta y fidelidad incondicional a las musas. Y es por eso que si Broderick hubiera aplicado una fórmula más o menos estable en su propuesta ya nos habría ganado de entrada, sin mucho esfuerzo, pues posee una espléndida voz, de las que nos gustan, entre nostálgica y cálida, y sabe cómo tocar la fibra sin echarle lactosa al producto. Pero he aquí el punto álgido de esta puesta de largo: a la norteamericana no le interesa restringir o acotar su terreno, no se conforma con secarle las babas a unos cuantos chicos dados al enamoramiento exprés, ella apuesta fuerte y serio y va a por todas. De hecho, sus colaboraciones con Efterklang o con Horse Feathers ya dan buena cuenta de sus rotundas y variadas inquietudes.

Y es que este no es un disco de folk al uso. Es más bien un disco de folk neoclásico, o un disco neoclásico de folk, en todo caso la unión de dos campos estilísticos no necesariamente bien avenidos que en “From The Ground” conviven como si se conocieran de toda la vida. Es asombroso. Broderick inserta arreglos de cuerda con sutileza, pero dándoles importancia y peso específico en el conjunto, se desmarca con dos o tres momentos de ambient oscuro, con una secuencia de nueve minutos, “For Misty”, que nunca encontraremos en la discografía de Chan Marshall, y en algunas canciones de evidente base folk acaba derivando hacia la música de cámara, como en “Old Son”, tema de despedida. Todo, insisto, con mucha elegancia y con mucho sentido común, definiendo una fusión de estilos y sonoridades que funciona a lo largo de todo el álbum, arriesgando más de la cuenta en determinados pasajes y abriéndose paso con las ideas muy claras y nada convencionales. Y lo que es más relevante: estamos ante un álbum que puede interesar, aturdir y seducir por igual a los fans de la neoclásica menos radical y a los fans del folk más tradicional. De hecho, el gran logro, la gran hazaña de este debut estriba, precisamente, en la sensación que te queda después de escucharlo, la sensación de saber que su autora bien podría encaminar sus pasos hacia cualquiera de los dos vértices expresivos con los que trabaja y que en ambos casos la experiencia resultaría del todo satisfactoria. Hay nueva diosa en la oficina. Y esta tiene pinta de quedarse por una larga temporada.

Julio Pardo

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