Frictionalism 1994-2009 Frictionalism 1994-2009

Álbumes

Anthony Shake Shakir Anthony Shake ShakirFrictionalism 1994-2009

8.5 / 10

Anthony Shake Shakir  Frictionalism 1994-2009 RUSH HOUR

La historia siempre pone a cada uno de sus protagonistas en el sitio que les corresponde. Y si no es el caso, ya está Rush Hour para tomar medidas. La plataforma holandesa se está convirtiendo en el mejor espaldarazo para esas figuras del techno y del house que han pasado desapercibidas por esos fallos de línea que suelen producirse entre ambos extremos del charco. Buen trabajo comercial y de marketing, pues, el de este sello-distribuidora que parece que ha dado con la receta mágica para vender: marketing emocional, pero especializado. Saben de lo que hablan, y por tanto saben cómo venderlo. Y encima lo hacen con cariño, como me explicaba la semana pasada el también detroitiano Rick Wade, otro de los artistas merecedores de un homenaje como dios manda desde el país de los tulipanes (el recopilatorio “ Harmony Park Revisited”, que reúne su mejor producción deep house de los noventa y la década pasada).

Así pues, la periferia de Estados Unidos crea maquinaria robusta de techno que se esconde a la sombra de los clásicos de siempre, y Rush Hour la saca del desguace unos años más tarde para remozarla y volverla a vender bien contrachapada. Apliquen la metáfora con el techno de uno de los pioneros del funk sintetizado y algo sandunguero de Anthony Shakir. Para muchas voces autorizadas, “Shake” podría haber sido incluido en esa cúpula de productores (May, Saunderson, Atkins) que han pasado a los libros de historia, más como número mágico y nemotécnico –el tres siempre es más fácil de recordar que el cuatro o el cinco– que como hecho pretérito exacto e histórico. Eddie “Flashin’”Fowlkesse quedó fuera por malo (bueno, por travieso), y Anthony “Shake” Shakir porque, tal vez, cuatro en una tríada ya sean multitud. Dos ostracismos históricos llevados con diferente actitud y estilo. Durante los últimos veinte años Eddie Fowlkes se ha empeñado en la promover pataleta y la desconsideración en cuanto se le ha puesto un micro delante (con Richie Hawtin como “blanco” principal de sus iras). Shakir, en cambio, prefirió quedarse en la segunda y tercera línea de la parrilla de salida actuando más como A&R que como primera figura del techno estelar, primero en Metroplex –donde parece que hizo de todo, hasta traer cafés al estudio–, y luego con sus dos sellos propios: el aquí homenajeado Frictional, y también Puzzlebox (este segundo a medias con Keith Tucker de Aux 88).

Más diferencias: Flashin sigue explotando la fórmula del techno-soul, con obcecación y bastante poco acierto, sin que nadie se entere por Europa de que sigue en activo –difícilmente va a conseguir más bolos por el viejo continente si no espabila–. La figura de Shakir, en cambio, se va a revalorizar con esta retrospectiva que cubre un arco que va de mediados de los noventa a finales de la década pasada. Ha sacado poco vinilo, pero lo que decide poner en solfa está bien valorado. Empezó la década apoyando con sus producciones al sello Klang Elektronik de M/S/O y Ata –en apariencia bastante alejado de las premisas iniciales de Shakir– con el que es, tal vez, uno de sus álbumes más raretes y personales, “Mr. Shakir's Beat Store”. Después aportó una remezcla para Osborne en el sello Spectral Sound – “Bout Ready To Jak (Remixes)”, de 2004–, dos años más tarde se le atribuye una colaboración con el sello Clone en forma de remezcla a Duplex (está claro, Holanda siempre en su corazón) y, si hace falta, le pone la guinda en forma de remix a nuevos valores como Andy Vaz en un sello italiano de techno poco conocido, Persistencebit Records. No le duelen prendas en colaborar con trabajos escogidos, y eso que ya estuvo presente en la foto fija que marcaba las coordenadas del techno prehistórico, “Techno! The New Dance Sound Of Detroit”, de 1988 (allí estaban Juan Atkins, Rythim Is Rythim, Inner City, el mismo Fowlkes…). Pero ya se sabe, los realmente grandes, los tocados y elegidos por la mano de Dios, están en este mundo para ayudar a los demás a comprender la palabra sagrada que viene del más allá.

Tal y como se puede comprobar en esta retrospectiva, en forma de tres CDs –o, si prefieres dejarte la pasta, cuatro vinilos de doce pulgadas en una caja que añade de regalo un cuco 7”–, el techno de Shakir en apariencia es un pelín más machacón que el de sus coetáneos. Bombea con más brío. Techno inquieto y galopante que se desarrolla en oleadas. Pero no satura como algunas de las copias que después han venido de otras partes del planeta, y no señalo a quién, porque que está feo. Destila nervio rotundo, grueso, cómo si el pulso hip hop del que ha bebido el veterano DJ y productor se hubiera colado también en sus producciones de techno. Y si me apuran, creo que el material de “Frictionalism 1994-2009” desvela en el fondo de su ser, también, las entrañas del hard house emparentado con otros b-boys metidos a housemasters de nueva generación como Armand Van Helden. Es techno que empieza a latir en cada track con el paso de un elefante que, en vez de empitonarte con alguno de sus marfiles, al final prefiriera abrazarte con sus patazas. Techno físico, mental en su justa medida, del que te engulle en la pista. Si eres de los que se te llena la boca al hablar de Detroit, no te lo pienses más: shake your ass… and buy it!

David Puente

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