Forgiveness Rock Record Forgiveness Rock Record

Álbumes

Broken Social Scene Broken Social SceneForgiveness Rock Record

7.9 / 10

Broken Social Scene Forgiveness Rock Record ARTS AND CRAFTS / COOPERATIVE SPAIN-NUEVOS MEDIOS

Ya hace casi una década de “You Forgot It In People” (2002) y aquí seguimos intentando desentrañar qué fue del rock después del post-rock. El segundo e inolvidable álbum de Broken Social Scene, grande entre los grandes de la música subterránea de los últimos años, supuso toda una conquista de las arenas movedizas del indie dejando a un lado envidias, celos y rencores hacia una música enferma a la que ellos supieron insuflar nueva vida como nadie. Toda la poesía que quieran ustedes se impone ante aquel trabajo que a día de hoy sigue sonando tan escurridizo como sólido y tan desolador como vivificante. Aún a sabiendas de que nunca superarán aquello y pasado un tiempo más que prudencial desde su última entrega, la verdad es que a Broken Social Scene se les echaba bastante de menos. Lo malo es que quizá no nos habíamos dado cuenta porque en forma de mil y un proyectos diferentes sus miembros fundadores siguen dando tumbos por aquí y por allá. Lo que antes era sólo un colectivo excitante y excitado, hoy es algo así como un supergrupo dado la vuelta, de éxito anterior al de sus miembros por separado. BSS es la banda madre de nombres como Leslie Feist, Andrew Whiteman ( Apostle Of Hustle), Kevin Drew, Jason Collet, Amy Millan y Evan Cranley (de Stars) o Emily Haines ( Metric), todos ellos autores de sendos discos en solitario estos últimos años pero ninguno capaz de igualar, no ya el valor de su obra maestra, sino ni siquiera el del fenomenal “Broken Social Scene” (2005).

En 2010 se incorporan músicos (destacando Sam Goldberg en el núcleo duro), se despide a otros (David Newfeld) y se saluda a nuevos miembros como Lisa Lobsinger ( Reverie Sound Revue), Sam Prekop ( The Sea and Cake), Jason Tait ( The Weakerthans) o Spiral Stairs ( Pavement). Tras un paréntesis que ha estado a punto de matarles por dentro, los hijos pródigos vuelven al redil y, a pesar de entender que les cueste horrores entregar un disco y de saber que es poco menos que un sufrimiento para ellos, es innegable que sus talentos se siguen multiplicando de la mejor forma posible cuando están juntos y con ganas de trabajar. Todavía puede ocurrir de todo en BSS y, para nuestra felicidad, querríamos que siguieran siempre así de atormentados. Duro de idear y delicado de escribir, “Forgiveness” suena testimonial, dramático y exorcizante ya desde su título, pero muestra al grupo vivo y con ganas de guerrear. Es un trabajo de sangre caliente, macizo, musculado y repleto de buenas canciones, pero en el que también encontramos bastantes síntomas de ese clima enrarecido que viene carcomiendo por dentro al grupo más infeliz de la escena rock. Esa delicada dinámica interna que ha venido marcando el signo de la banda desde siempre cobra hoy más importancia que nunca a la hora de valorar un título surgido de las cenizas de This Book is Broken, proyecto paralelo y multidisciplinar ampliado a película ( This Movie is Broken) que da cuenta de lo acaecido en los últimos años en el seno del colectivo. Con todo, resultaría cruel decir que la espera no ha merecido la pena.

Lo que más sigue llamando la atención en BSS es la admirable cohesión y fuerza conjunta con la que echa a andar un grupo formado por piezas tan diferentes y entre las que hay tantas fricciones. “Forgiveness” suena erizado y peligroso, pero menos. A su larga hora de metraje le cuesta mantener el tipo, quizá lastrada en exceso por el perfeccionismo de su nuevo productor, John McEntire. Grabado a sus órdenes, el plus de procesamiento rock que aporta el líder de Tortoise repercute de manera definitiva en un acabado en el que, donde antes Newfeld priorizaba lo salvaje y visceral del grupo, ahora se registran por primera vez en su carrera signos de agotamiento. Es algo alarmante porque hoy es cuando la expresividad de BSS necesita gritar a cielo abierto más que nunca y eso sólo se consigue aquí en momentos aislados como el espléndida lamento político de “World Sick”, la aérea “All To All” o esa deliciosa “Sentimental X’s” que los actuales Lali Puna han sido incapaces de escribir. De ahí que “Forgiveness” pueda juzgarse como la piedra de toque más sofisticada de su carrera pero también como la más complaciente. Hay estrepitosos fuegos artificiales ( “Texico Bitches”) y brasas que mantienen vivas las cenizas de padres putativos como Sonic Youth ( “Forced To Love”) o Pavement ( “Water In Hell”), pero en general se nota al grupo alienado en exceso por el comandante McEntire ( “Chase Scene”). La inquietud manifiesta en cosas como “Art House Director” no consigue disimular medianías pseudoexóticas como las que representa la pareja formada por “Highsleeper Jam” y “Ungrateful Little Father”, y los más exigentes diremos que hasta a “Meet Me In The Basement” se le va la fuerza por la boca. Pero entre tanta excusa y redención conceptual, si hay que pedir perdón por algo no es por las canciones. Lo que no puede evitar pensarse es que, en un año de tanta competencia creativa, unas afiladas tijeras hubieran ayudado lo suyo.

Cristian Rodríguez

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