Foreign Body Foreign Body

Álbumes

Mirrorring MirrorringForeign Body

7.5 / 10

A priori nadie diría que a Liz Harris, conductora del proyecto Grouper, le hacía falta ayuda externa para expandir y oxigenar su propuesta. Su grupo es un poderoso y fascinante ejemplo de autonomía expresiva y creativa en el que la cantante y compositora norteamericana se basta ella sola para ensanchar y moldear a su antojo los márgenes de su dream-pop ruidoso y evanescente. Pero ¿qué sucedería si a esa dinámica solitaria y muy definida le añades el talento de Jesy Fortino, responsable de Tiny Vipers, otra francotiradora empedernida que va por libre? La respuesta la tiene Mirroring, proyecto de nuevo cuño que trata de unificar en un mismo disco dos visiones tan dispares pero complementarias como las de estas dos voces autorizadas del underground estadounidense contemporáneo.

Las dos han juntado fuerzas, ideas y métodos en esta idea auspiciada por el sello Kranky, toda una garantía, que tiene como principal virtud la lógica interna con la que ensamblan sus respectivas propuestas. Y además lo hacen sin forzar el choque, sin abusar del corta-y-pega, sin buscarlo de manera premeditada e insistente. Visto así, no parece casual que “Fell Sound” y “Silent From Above” inauguren la travesía. La primera es una canción cien por cien Grouper, podría figurar sin problema alguno en cualquiera de sus discos: una nube de feedback como hilo argumental y la voz distante y fantasmal de Harris como destello humano y orgánico en su mantra de ruido embellecido. Y la segunda parece extraída del álbum “Hands Across The Void” de Tiny Vipers: folk nostálgico, primo-hermano de Vashti Bunyan, sin aderezo, puro y simple en sus formas, y entregado por completo a la voz.

Es a partir de “Cliffs”, tercera de las seis piezas que incluye el álbum, donde Harris y Fortino empiezan a desarrollar una idea más conjunta y conciliada. Se fusionan, pues, los drones melancólicos de una y los suaves punteados de guitarra de la otra, y se juega más con las voces y los efectos de sonido aplicados. “Mine” es con toda probabilidad la canción en la que más explícita se manifiesta esta suma de fuerzas, pero es inevitable pensar que en líneas generales “Foreign Body” está mucho más cerca del universo sonoro, pero sobre todo emocional, de Grouper que del de Tiny Vipers, que tiene más peso específico cuando ambas miradas se encuentran. El disco está en consonancia con la búsqueda minimalista y cada vez más simple de Harris en sus últimas grabaciones, y supone un notable añadido a su discografía, no importa demasiado cómo venga firmado. Para Fortino, en cambio, este proyecto supone una curiosa aventura tangencial que dudo mucho tenga influencia directa en su próximo álbum.

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