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Hadouken! Hadouken!For The Masses

5.3 / 10

Hadouken!  For The Masses SURFACE NOISE RECORDINGS

Adoptar a un niño emo como animal de compañía, a día de hoy, ya no luce tanto como antes. Pero si echamos la vista atrás, recordaremos que hace cuatro años lo que se llevaba era esa clase de sociópatas, amantes del grindie, que reivindicaban la crudeza de la adolescencia en estos tiempos modernos y difíciles que nos han tocado vivir. La barrera entre el fenómeno social y la mera farsa siempre será cuestionada, y más con estandartes del género como estos cinco jovenzuelos que se hacen llamar Hadouken!, banda que a priori estaba predestinada a poner patas arriba la vida nocturna de los antros británicos; banda que debía asentar una nueva visión del new rave y el dance punk más visceral. Pero vayamos por partes.

Grindie: dícese de la fusión entre el genuino grime anglosajón y el indie. O lo que es lo mismo, para que todos nos entendamos, cómo sonaría un tema de Arctic Monkeys si estos decidieran trabajar codo con codo junto a Dizzee Rascal sacándole brill al micro. En España este hecho ha pasado cuanto menos inadvertido, pero en Inglaterra en 2006 se plantearon muy seriamente –demasiado incluso– si se trataría de un género que marcaría un antes y un después en nuestras vidas. Ya sabemos de buena tinta cómo se las gastan los que reniegan del euro a la hora de hypear todo aquello que se les antoja, pero el término acuñado por el productor Statik se ha quedado en un quiero y no puedo hedonista y resultón en su momento, pero incapaz de sorprender ya a esa plebe que cada tarde decide encerrarse voluntariamente entre cuatro paredes para dejarse las yemas de los dedos en el mando de la Play Station.

Esa tendencia a adaptar elementos de la electrónica en formaciones de índole rockera nos ha dado grandes momentos en la última década. Sin ir más lejos, el screamo de Enter Shikari, la pose hardcoreta de los amantes de los 8-bits You Love Her Coz She’s Dead o los propios Pendulum, mezclando drum’n’bass y hard rock. Pero lo de Hadouken! siempre ha olido a producto prefabricado con ansías de hacer ruido. Injustificado, pero ruido al fin y al cabo. Su primer largo, “Music For An Accelerated Culture” (2008), sentó las bases del invento adquiriendo una atención mediática sin precedentes para un producto de su calaña gracias a la efectividad de “Liquid Lives”o “Leap Of Faith”, a imagen y semejanza del metal rap. Para su resurrección, este “For The Masses” que nos ocupa, el quinteto nos advirtió que darían una vuelta de tuerca a su sonido, pero del dicho al hecho hay un trecho. Más bien, lo que tendrían que haber dicho es que pretendían homenajear a Liam Howlett y compañía (compañía significa The Prodigy). Pero, eso sí, el resultado es de los que incitarían a no dejarles salir de su Leeds natal nunca más. La memoria de las vacas sagradas no se puede mancillar de esta manera.

El trío holandés Noisia, eminencias del drum’n’bass más convulso de los últimos años, es el encargado de comandar un álbum que cae por su propio peso, recargado de clichés anodinos y sentencias líricas más propias de uno chuloputas que de unos jóvenes que lloran desconsoladamente si sus madres no les dan la paga semanal o se pierden el último capítulo de Skins. Porque no nos engañemos: eso es realmente lo que son, una panda de teens atormentados que se creen que cualquiera con dos dedos de frente les reirá las gracias. En tan sólo dos ocasiones he sido capaz de articular una media sonrisa, una en “House Is Falling Down” y otra en el single “Turn The Lights Out”, gracias a ese sucio riff de guitarra y ese estribillo que podría ser carne de radio comercial. A partir de aquí, poco más se puede decir al respecto salvo que “Lost”, con ese innecesario autotune, resulta demencial al igual que “Bombshock”, cuyo descarado tufo a la siempre genial y devastadora “Firestarter” me hace ponerme de muy mala leche. Como divertimento para desfases pseudo-raveros sigue teniendo potencial –mitológicas son esas muestras literatas que James Smith entona en “Ugly”: “it’s getting ugly, ugly like your sister” o “You take it on the chin, I’m gonna fuck your face up”–, pero ni aún radicalizando su sonido con respecto a su debut consiguen nada que merezca aplauso. Más bien, todo lo contrario.

Sergio del Amo

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