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Álbumes

Flying Lotus - You’re Dead!

8.2 / 10

Antes de Cosmogramma (Warp, 2010), la conexión entre Flying Lotus y el jazz era fundamentalmente sentimental: en las entrevistas, repasando afectos e influencias, el productor californiano recordaba siempre cómo se crió en la casa de Alice Coltrane y cómo estuvo en contacto tangencial con muchas de las leyendas de la revolución free. Pero en la práctica, su música -como quedó de manifiesto en el excelente Los Angeles (2008)- le debía más al hip hop y a J.Dilla que a la improvisación libre. A partir de aquel álbum de ruptura, tanto consigo mismo como con la escena angelina de beatz y breaks, Flying Lotus empezó a seguir la llamada del instinto y el jazz fue poco a poco ganando peso en su diseño conceptual. Al principio fue precisamente eso, simple concepto, una idea de partida: sus temas se iban desprendiendo del rigor de una estructura fija y blindada hasta ir cuajando en un collage de esbozos, el ritmo se estiraba y se fragmentaba de manera insólita, e intentando cartografiar la cosmografía del universo, Flying Lotus encontró que había infinitas posibilidades de expansión de su sonido, áreas que todavía no se habían explorado. Fue comprender la magnitud de las posibilidades que le otorgaba su recién descubierto espacio propio y perderse en él, con todo lo bueno y lo malo que implica soltarse de un centro de gravedad seguro: Until the Quiet Comes (2012) aspiraba a ser absolutamente distinto a todo, quedándose en una versión refinada de Cosmogramma.

Pero al llegar a You're Dead!, ha pasado algo importante: Steven Ellison ya no sólo tiene la ambición de ser grande y la intuición de cuál ha de ser el camino, sino el dominio de las herramientas que le permitan construir su propio lenguaje. You're Dead! ya no aspira a integrar el jazz en sus marañas de electrónica agitada y veloz, sino que es definitivamente jazz. Este es el primero de los discos de Flying Lotus en el que la huella del hip hop instrumental aparece prácticamente borrada -comparado con Los Angeles no parecen ser música de la misma persona-, y en el que su habitual manera de producir, consistente en empezar con una idea poderosa para dejarla inmediatamente a medias -lo que Simon Reynolds identificó acertadamente como una especie de síndrome de déficit de atención frente a la pantalla del ordenador-, finalmente ha encontrado una lógica interna equilibrada. Al no ser un álbum de 'bits + pieces', ni un ejercicio de sampling virtuoso, sino un verdadero ejercicio de jazz hipermoderno, You're Dead! no se ve perjudicado por sus continuos bandazos, sino que es esa zozobra la que consigue que la música se organice de manera coherente. Por primera vez, no es un corta-y-pega de ideas, sino una gran idea dividida en una retahíla coherente de motivos, melodías y temas.

En las primeras escuchas, You're Dead! no parece que vaya a ser el Bitches Brew de Flying Lotus, ni siquiera su A Love Supreme -no es un trabajo con capacidad transformadora para los demás, no lo imaginamos como una poderosa fuente de inspiración para las futuras generaciones-, pero sí el título con el que debe comenzar su segunda fase como creador. Es la solidificación de unas bases que deberían dar, en el futuro próximo, una verdadera obra mayor que cause asombro entre los hombres. Al menos es lo deseable, no sólo para que Lotus por fin tenga piezas mayores con las que justificar -con hechos- lo que siempre ha dado por sentado en intenciones y declaraciones -o sea, su genialidad superior-, sino para no encontrar ningún resquicio de duda o crítica en su proyecto estético. El problema que ha tenido Ellison hasta ahora era la gran distancia entre su ambición y sus resultados: todos sus discos son notables, pero insuficientes para situarse a la misma altura de Sun Ra, de Miles Davis o de Ornette Coleman. Pero al insistir en las escuchas de You're Dead!, se comprueba que la forma ya está por encima de la idea, y que Flying Lotus ha encontrado la manera de consolidar su lenguaje y trasplantarlo a territorio jazz, a la espera de que las emociones se sumen a la ecuación. Lo que antes eran samples de saxos flotando entre un plasma de sintetizadores ahora es absoluto freeform ayudado por la tecnología. Son las máquinas y el software los que finalmente se han convertido en herramientas de creación y no medios de yuxtaposición, y desde los primeros compases de Theme y Tesla -segmentos no más largos de dos minutos; sólo hay un corte, Never Catch Me, en el que rapea Kendrick Lamar, que supere los tres minutos- se advierte que este disco no es una suma de partes, sino un todo dividido en pistas.

El título del disco, traducible como 'Estás muerto', tiene que ver con la larga lista de pérdidas sufridas por Steven Ellison en los últimos años -las más recientes, su tía Alice Coltrane y su amigo Austin Peralta, joven jazzman que había grabado un disco esperanzador en su sello Brainfeeder-, pero tiene más que ver con el plano dimensional y espiritual en el que ha ido Flying Lotus a buscar inspiración, ese rincón inefable del cosmos en el que, además de espacio y resplandor de estrellas, también hay extraños monolitos flotando. Más que sustentado en el dolor, You're Dead! tiene que ver con la trascendencia, con conjurar una tradición -aprender de los que estuvieron antes- no para repetirla, sino para renovarla, para impulsarse 'Jupiter & beyond'. Por eso, no hay ningún disco de jazz que suene como éste: ahora es la superficie la que es fácil de describir -un break jungle por allí, su alter ego quasimotesco Captain Murphy rapeando como una marioneta en Dead Man's Tetris, neo-soul en Coronus, The Terminator-, mientras que el fondo espiritual se nos escurre entre los dedos. Por ahora está él solo, pero si hay un futuro para el jazz más allá de la copia y el conformismo, ahora sí por fin pasa necesariamente por las manos y el pensamiento de Flying Lotus.

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