Flower Lane Flower Lane

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Ducktails DucktailsFlower Lane

7.7 / 10

Hoy en día, contar con el streaming completo de un álbum previo a su fecha de lanzamiento supone una gran ventaja tanto para las discográficas como para el público. Los primeros se aseguran poder llegar a gente a la que quizá no alcanzarían con las críticas y entrevistas posteriores al lanzamiento del mismo, y los segundos tienen claro en qué van a invertir sus cada vez más escasos euros. En el recuerdo han quedado los días en los que uno se compraba un disco con la garantía que otorgaba la confianza ciega en un artista. Este conocimiento previo es algo que va a jugar en contra y a favor de Ducktails, el proyecto en solitario de Matthew Mondanile, guitarrista de Real Estate.

A los que han tenido el placer de escuchar sus previos trabajos, ya les ha sorprendido escuchar una grabación más cuidada y pulida, lejos del lo-fi y esas grabaciones sucias que ha venido facturando durante años en su habitación. Consecuencia lógica de mudar los cacharros a un estudio en condiciones y de contar con el apoyo instrumental y logístico de una banda: Big Troubles. Todo esto posible gracias a que Domino, su nuevo sello, se ofreció a pagarle un estudio en Brooklyn. Los comentarios, tuits, opiniones y quejas al respecto no se han hecho esperar en la red. Muchos de sus primeros fans, los que les conocieron en 2009 con su álbum homónimo, no han parado de proclamar que Mondanile ya no hace lo-fi, que preferían los temas casi instrumentales y que este disco es mera basura. Otros le han acusado de incongruente y disperso, apurándose a apuntar que estas canciones deberían de estar en el repertorio de Real Estate, o que debería haber firmado con otro nombre para evitar conflictos con lo que ha venido haciendo hasta la fecha.

Pero que nadie sufra. Todos los temas de “Flower Lane” cuentan con ese aire optimista y soleado que caracteriza el sonido de Ducktails, el de temas llenos de polvito estático como los tres adorables incluidos en “Hamilton Road” (Olde Spelling Bee, 2010). Y aunque muchos se empeñen en negarlo, sí que existe un claro hilo conductor entre este álbum y “Arcade Dynamics”, su previo trabajo. La única diferencia es que el sonido en este nuevo álbum tiene menos interferencia. Por poner un ejemplo claro, “Hamilton Road”, el segundo tema de “Arcade Dynamics”, suena como el punto de partida en un mapa emocional cuyo recorrido concluye en “Academy Avenue”, el tema que cierra “Flower Lane”.

También hay canciones como “International Date Line”, que seguramente no habría tenido el mismo efecto si Matthew hubiera decidido incluirla en uno de sus discos anteriores impulsado por el furor de una semana productiva. “Under Cover”, podría en teoría ser un epic fail total porque, seamos sinceros, ¿cuánta gente es capaz de incluir un saxo y no caer en los tópicos ochenteros? En la práctica, Matthew sale airoso y se acerca al sonido de Prefab Sprout y Orange Juice, y consigue lo que Erlend Oye consiguió con The Whitest Boy Alive: llevar la orquesta sintética a un plano más inmediato, más asequible, más comercial, alejado del rigor de las cajas de ritmo con una batería real y un bajo delicioso. Esa similitud con The Whitest Boy Alive se palpa también en “Assistant Director”, uno de los temas fuertes del disco.

Canciones como “Timothy Shy”, demuestran lo mucho que Mondanile disfrutó en la grabación. Fue rodeado de instrumentos y con el apoyo de sus colegas, que consiguió dilatar el universo sonoro de unas canciones que él mismo confiesa que no sabía que rumbo tomarían. Como es el caso de “Letter of Intent”, que una vez en el estudio acabó creciendo y sonando completamente distinta al tema básico que Matthew grabó en el sótano de casa de sus padres. Aunque afirma que también había partes en las que tenía muy claro qué quería hacer y con quién quería grabar. Tal es el caso de Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never), a quién Matt quería invitar para improvisar con un sinte. Y también las partes de colaboraciones femeninas, ya que cuenta que fueron escritas específicamente para ellas, y tanto Madeline Follin de Cults, y Jessa Farkas de Future Shuttle, cumplieron ampliamente con sus expectativas. Ambos temas, muestran como la mente de Matthew está totalmente abierta al cambio y a las nuevas experiencias. Atrás quedan las improvisaciones y los drones, ahora cuenta con canciones completamente orquestadas, con bajos potentes y macizos, y guitarras que suenan más limpias. El disco fue grabado y mezclado el pasado verano con la ayuda de Al Carlson (Oneohtrix Point Never, Peaking Lights), y además de las ya mencionadas Madeline Follin (Cults), Jessa Farkas de Future Shuttle y Big Troubles, colaboran Daniel Lopatin, Joel Ford y Sam Mehran de Outer Limitz.

Es complicado entender esa tendencia de la prensa y el público de tener que ser tan drástico en su juicio, ese afán de amar u odiar algo, de criticar y querer sentenciar sin dejar al artista hacer lo que le viene en gana. Mondanile no es del tipo de músicos que mira hacia atrás, y una vez que publica en disco sólo quiere pasar página y tirar hacia adelante. Él no se considera un músico extraordinario, pero tiene muy claro que quiere hacer música toda su vida, y este puñado de pulidas canciones pop, no serán por lo que se le recordara en un futuro, pero sí representan una evolución lógica y clara en su corta pero prolífica carrera. Les gusten o no a sus fans más recalcitrantes. Está claro que todos los que tengan un primer encuentro con su música al escuchar este disco no tendrán queja alguna y se apresurarán a correr la voz. También está claro que si se escucha sin prejuicios y con el volumen bien alto, mucha gente que ya disfruto de sus trabajos anteriores, sabrá apreciar el salto.

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