Float Float

Álbumes

Peter Broderick Peter BroderickFloat

7 / 10

TYPE

Los diez cortes que forman “Float” han servido para reanimar a Type de un parón editorial que se ha alargado durante meses, poniendo en entredicho la buena salud y el futuro del sello discográfico de John Twells. Un proyecto que se ha convertido en una etiqueta desde la que rastrear parte de la mejor música hecha en estos últimos años a través de un catálogo marcado por la personalidad y el gusto de Twells y su pasión por la vanguardia del sonido –a veces con un claro anclaje en las formas neoclásicas, muchas otras no-, que ha descubierto en Peter Broderick las señas de una sensibilidad melódica (de la que ya hay tímidas muestras en este disco) condenada a crecer y perfeccionarse. Así, lo importante en “Float” no es tanto lo que ocurre, sino lo que está por ocurrir; los indicios de algo mejor. Broderick nació en Portland, donde formó parte de bandas como Norfolk & Western o Horse Feathers, y ahora vive en Copenhague. Allí conoció a los chicos de Efterklang y comenzó a colaborar con ellos como violinista en sus conciertos. Durante todo ese tiempo no dejó de componer en solitario. Primero fueron ejercicios de minimalismo al piano que vieron la luz bajo el título “Docile” ( Kning Disk, 07), y después desarrollos más largos a los que ha sumado diferentes instrumentos (el violín, la viola, el banjo, la sierra o el theremin, entre otros) mediante el uso de la grabación multi-pista. El piano permanece como esqueleto del trabajo de Broderick en un álbum que bien podría ser una misma pieza de treinta y cinco minutos dividida en diez partes. Sobre sus acordes se esparcen notas con otras texturas y volúmenes. El sonido de cada instrumento está separado, restando homogeneidad al conjunto. Son distintos rastros de música juntados sobre un mismo compás. Algo que no contradice la belleza de “Float”, pero que sí la limita.

Juan Monge

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