Flesh Tone Flesh Tone

Álbumes

Kelis KelisFlesh Tone

6.9 / 10

Kelis  Flesh Tone INTERSCOPE

Tras ver y escuchar “ Acapella” hice memoria, intentando recordar en qué momento de mi vida apareció Kelis. La cosa es que siempre pensé que la conocí gracias a “ Milkshake”, como la mitad de los mortales. Sin embargo, recordé un tema de Timo Maas que me encantaba allá por mi adolescencia de ir en tacones al instituto. Kelis cantaba en “ Help Me”, que fue un himno de las pistas houseras más selectas (o sea, aquellas en las que todavía no había carnaza de párking con polos de Ralph Lauren, cuellos subidos y cordones de oro). Luego llegó esa máquina de hacer dinero, mash-ups, remixes, versiones y folla amigos llamada “ Milkshake”, que todavía no ha salido de mi vida, pues hace bien poco llegaba a mi disco duro la enésima revisión del tema. La cuestión es que escuché “ Acapella” y no me resultó extraño encontrarme con Kelis haciendo música para la pista de baile. Todo lo contrario, la encontré “favorecida”, dentro de la extravagancia que la rodea. Quiero decir, mírala bien: se ha hecho un septum, lleva el pelo a lo ravera jarrai, pestañas postizas de plasticazo, se disfraza de avatar para los saraos… Joder, el último animal que pondría en una haima dorada es un huskie siberiano. ¿De verdad lo más raro es que David Guetta le haya producido su nuevo trabajo?

Y ahora llega la frase que marcará mi vida, aquella que se clavará en mi mente como agujas ardiendo cada vez que me meta con el público de Wally López: me encanta “ Acapella”. Lo siento, sé que la charteará Javi Always hasta la saciedad, pero me da igual. La oigo y siento que estoy diez veces más buena; canto el estribillo y me crezco, me vuelvo poderosa y sólo tengo ganas de ir a una fiesta estilo Café Olé a cazar morlacos con sobredosis de Winstrol y las cejas más depiladas que yo. Porque el escenario de diva housera hace que la neoyorquina se pueda lucir más como vocalista que en el papel de “chica The Neptunes”. La maternidad, el divorcio, los pollos con P.E.T.A., una inspiración divina… la cuestión es que Kelis ha visto la luz: sin el tándem Pharrell-Chad Hugo de su parte y tras el estrepitoso fracaso de “Kelis Was Here”, lo mejor que podía hacer era probar suerte en otros derroteros, en este caso los de la pista de baile.

Los cuarenta minutos (algo escasos) de este “Flesh Tone” son esencialmente dance para las masas, house cargado de notas progressive para quemar en las radiofórmulas de música de baile y en fiestas multitudinarias ibicencas. Nada que no lleve haciendo Guetta desde hace eones, con la única diferencia de que la voz de Kelis aparece en todos los cortes. Quizás por eso es en los momentos vocales más lucidos donde se concentre la calidad del disco. “ Emancipate” triunfará como single por sus gorgoritos negroides, su estribillo machacón y fácil, coros que invitan al jaleo y a levantar las manos y una línea de sintes fácil de memorizar. La clásica cantadita que lleva pariendo el dance cada verano desde tiempo ha y que, guste o no, sigue triunfando. En el mismo saco está “ 4th Of July”: bombo de suburbio, pianitos, subidones y una vocal sensual y evocadora. Salen mejor paradas la primera y la última canción del disco. Los momentos con menos bpms tienen algunos detalles de calidad, algunas alusiones a otras cosas mucho menos estrujadas que la fórmula del dance masificado. “ Intro” podría haber pasado por canción parida por la gente de Institubes, pues recuerda al disco elegante y decadente que se hace en Nueva York, a lo The Polyamorous Affair o The Golden Filter, siempre salvando las distancias. “ Song For The Baby” añade alguna instrumentación original como trompetas, pero la efectividad reside en ser el híbrido perfecto entre el house fresquito de terraza y la canción pop clásica.

Con semejante portada (estoy convencida de que hará mucha pupa en la batalla por el título de “peor cover art de 2010”), cambio de look y titulando temas como “ 22nd Century”, uno puede creer que Kelis ha hecho un disco innovador. Mentira, será innovador para ella, Harlem no es Cornellà y es la primera vez que la parroquia clubera es su público potencial. Pero ni Guetta ni el resto de productores ( will.i.am, Benny Benassi, Boys Noize) se han partido mucho la cabeza. Ella sí que ha hecho un esfuerzo, que se palpa en todo el disco, con unas letras más maduras y unas melodías vocales en las que dar todo lo que puede. Y eso es de agradecer. Disco disfrutable si –y sólo si– te dan vidilla este tipo de productos. Ya sabéis que yo, en lo más profundo de mi ser, soy una discotequera.

Mónica Franco

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