Fist Of God Fist Of God

Álbumes

MSTRKRFT MSTRKRFTFist Of God

6.5 / 10

MSTRKRFT  Fist Of God DIM MAK RECORDS / NUEVOS MEDIOS

Siempre deberemos agradecer el doloroso divorcio que hace unos años protagonizaron Jesse Frederick Keeler y Sebastien Grainger, que dio carpetazo a Death from Above 1979 y provocó que Keeler se uniera junto a Al Puoudziukas para desarrollar este proyecto de electro machacón heredero del french touch, las dosis justas de hip hop marciano y beats hipnóticos expresamente confeccionados para hacer de las suyas en la pista de baile, y que conocemos como MSTRKRFT –con vocales sonaría Masterkraft.

Aunque los canadienses se empeñan en decirnos que lo suyo es simplemente una revisión del house de Chicago, lo cierto es que no consiguen vendernos la moto. Siendo carnaza del prototipo Ed Banger y sin necesidad de escudarse en trajes robóticos ni hacer gala de acento francés, el dúo no es que brille precisamente por su valía innovadora ni por romperse el tarro a la hora de enfrentarse a los platos. Por ello, nunca acabarán copando titulares y se les recordará hasta la saciedad que sonar como Daft Punk, Justice, Simian Mobile Disco y tantos otros electrohéroes de la sosegada escena new rave no tiene mérito alguno en los tiempos que corren, a pesar de hacernos gastar la suela de las zapatillas de lo lindo. Una cosa no quita la otra…

“It Aint Love”, con la colaboración en los vocales de la neoyorquina Lil’Mo, supone no sólo un excelente punto de partida de lo que los siguientes cortes nos depararán, sino un trallazo en toda regla apto tanto para compradores compulsivos de American Apparel como para todos aquellos que reniegan a conciencia de la electrónica salvo cuando los vocoders abrasivos hacen acto de presencia. El electro guarrón edulcorado con pose hip hopera de “Bounce” (con NORE e ISIS haciendo de las suyas) junto a ese toque tan noventas que “Breakaway” transpira de la mano de Jahmal of the Carps suponen algunas de las joyitas de un álbum que peca de ser el máximo estandarte del día de la marmota.

A pesar de todo y a diferencia de algunos de sus coetáneos, de lo que verdaderamente deben estar orgullosos los canadienses es de haber contado con un nombre propio como el del mismísimo John Legend en ese rompepistas de house con solera que supone “Heartbreaker”. No sabemos ciertamente cómo un Rey Midas del soul mainstream se ha dejado embaucar para tal ocasión, pero es de agradecerle que nos haya dejado para la posteridad un himno que, a falta de canción del verano, se me antoja como un guilty pleasure de esos que dejan huella.

Que “1000 Cigarettes” le dé un aire al “Robot Rock” de Daft Punk, “Vuvuvu” suponga una descarada prolongación del “Hustler” de Simian Mobile Disco o “Fist Of God” sea artillería pesada que bien podrían firmar los propios Gaspard Augé y Xavier de Rosnay no les hace ningún favor. Indudablemente la fiesta está más que servida con este puño divino al no darnos tregua alguna para la reflexión introspectiva, pero ese déjà vu continuo que supone su último largo le resta elogios meritorios a unos de los agitadores electrónicos más efectistas del otro lado del charco.

Sergio del Amo

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