First Love First Love

Álbumes

Emmy The Great Emmy The GreatFirst Love

6.5 / 10

Emmy The Great  First LoveCLOSE HARBOUR

Para muchos, la voz de Emma Lee-Moss –de origen hongkonés y alma máter de Emmy The Great- empezó a ser conocida gracias al “Falling Off The Lavender Bridge” de su amigo, el espantajil Dev Hynes ( Lightspeed Champion). Y no era complicado fijarse en su presencia en canciones como “Midnight Surprise”, pero lo cierto es que ya antes había publicado varios singles y EPs que contenían canciones que, finalmente, han acabado entre las trece elegidas para un disco de debut que, como el del citado Hynes, esconde más chicha de la que podría dar a pensar su apariencia frágil y algo esquemática.

Con su voz como protagonista absoluta, “First Love” se balancea entre la canción anti-folk y el pop suave y confesional, sin que en ninguna de las dos vertientes nos ofrezca grandes sorpresas. De hecho, en más de una ocasión se acusa una linealidad que puede hacer que se encienda el piloto automático durante su escucha. Pero son unas letras imaginativas, entre la ingenuidad, el costumbrismo y el descreimiento, combinadas con varias melodías inspiradas, las que hacen que el disco mantenga el interés. Así, “We Almost Had a Baby” comparte temática con la película “Juno”, “MIA” imagina el escenario de un accidente de coche en el que lo único que prevalece es una canción de Maya Arulprasagam y “24” relata la víspera de un cumpleaños que no se quiere aceptar. Pero es sobre todo “The Easter Parade” y su aceptación de la mortalidad la pieza más brillante de todo el álbum.

En el otro lado de la balanza, encontramos momentos en los que ni siquiera los textos logran llamar la atención. En “First Love” chirría la apropiación de un “Allelujah” que los británicos han escuchado hasta el hartazgo durante las pasadas navidades, y la recta final del disco puede invitar, según el momento, a la somnolencia. Un ligero recorte de minutaje hubiese sido recomendable, pero eso no obliga –estamos ante el primer disco de una chica que no llega al cuarto de siglo de vida- a desmerecer un talento que, esperamos, ofrezca mejores frutos muy pronto.

Guillermo Arenas

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