Fever Dream Fever Dream

Álbumes

Alias AliasFever Dream

7.6 / 10

Alias  Fever Dream ANTICON

Me dice un socio al que considero poco menos que Dios, y al que a partir de ahora llamaremos así, Dios, que Alias es el cerebro más privilegiado de Anticon. Que sus compañeros comienzan a revelarse como unos hippies algo pesados, pero que Brendon Whitney tiene algo distinto, va a la suya, es talento en fase Supernova. Que sus amigos le necesitan más a él que él a sus amigos. +1. Después de escuchar esta hip-(h)ópera de instrumentales extraterrenas tengo que darle la razón a Dios: nos enfrentamos a un tipo especial, como Mourinho, pero sin meter dedos en los ojos, que queda muy feo.

¿ Dillaísmos? ¿Lisergia angelina? ¿Sampledelia futurista? Este tío lo quiere todo y lo mete todo en la cafetera. Pero siempre con filtro, un filtro diferente y único. Y es que “Fever Dream” posee suficiente entidad propia como para no encajar en los postulados de la nueva ola californiana y no tener nada que ver con el hip hop instrumental más purista. No es fácil decir donde acaba la experimentación y comienza el groove por el groove. Es una obra viscosa, se escurre entre tus dedos, es uno de esos álbumes a los que resulta imposible encontrarles el truco.

El sonido ha evolucionado respecto a su anterior esfuerzo, el sensacional “Resurgam” (2008). Los samples de voz – “Revl Is Divad”– y el funk líquido – “Wanna Let It Go”– son ahora los protagonistas en un aquelarre de beats poderosos y espirales electrónicas en el vacío. Puede parecer por momentos que se acerca a la IDM, pero de repente aparecen guiños ochenteros, delirios sci-fi, cachetes de shoegaze en las nalgas – “Feverdreamin’”–, chispazos de dub sentimental –preciosa “No Choice”– y ecos electrónicos de los 90 que te resetean el buscador de influencias y te dejan en braguitas. Alias juega con el oyente fabricando un lienzo impresionista de hip hop cósmico que no vale por sus manchas de color, sino por el conjunto de todas ellas. Aunque, sí, vale, hay lo que se podría entender como pequeños himnos: ahí tenéis la trepidante y pegajosa “Dahorses” –con un gran final a lo DJ Shadow–, el gospel marciano de “Sugarpee” o el emo reggaeton espolvoreado con estramonio de “Boom Boom Boom”.

Seguramente no le hará caso ni el tato, pondría la mano en la hoguera a que las cifras de ventas de “Fever Dream” no le darían a Kanye West ni para un rollo de papel de wáter Louis Vuitton, pero tampoco necesitamos al resto del mundo para vibrar con esta música, porque Alias no produce para sentirse querido, sino para gustarse a sí mismo. No siempre llueve lodo en las los pastos del hip hop instrumental. Todavía se pueden hacer grandes discos sin MCs. Con amigos que éste, ¿quién necesita rappers?

Óscar Broc

“Wanna Let It Go”

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