Feed the Animals Feed the Animals

Álbumes

Girl Talk Girl TalkFeed the Animals

8.5 / 10

ILLEGAL ART

Atención a los artistas en horas bajas con ganas de sacarse un sobresueldo: Girl Talk ha decidido apropiarse de lo que es suyo sin pagarles la minuta. Bien hecho. Podemos hablar de dónde quedan los derechos de autor, la dignidad del compositor o el valor del artista, pero yo plantearía otro enfoque: cómo se puede hacer algo vivo y nuevo de partículas musicales con varios años de vida y algunas con el certificado de defunción firmado hace tiempo. ¿Alguien se acuerda de los Justified Ancients of Mu Mu, luego conocidos en el mundo entero como The KLF? Hace más de veinte años ya le plantaron cara a la RIIA (el equivalente a nuestro SGAE) fusilando sin disimulo un hit de Gary Glitter para alcanzar el número uno con “ Doctorin’ The Tardis”. Es más que probable que este ingeniero de biomedicina de nombre Gregg Gillis y alias Girl Talk no llegue a amasar tantas libras, pero no será por falta de visión en el hurto ni torpeza en la mezcla. “ Feed the Animals” – su cuarto artefacto hasta la fecha y la lección de música más comprimida que conozco - es un exuberante, sorprendente y lucidísimo ejercicio de hip-hop basado en el material ajeno y las técnicas del collage. Mientras unos siguen buscando la quimera de la originalidad imaginando el futuro, otros hurgan en un pasado no necesariamente aplaudido para fabricar algo vivo. Además de disfrutarse ampliamente, ya sea como simple oyente o en la pista de baile, “ Feed the Animals” plantea un juego de lo más lúdico. Cada tema del disco está compuesto de pequeños retales de otros quince o veinte temas, provenientes en su mayor parte del hip-hop. Reconocerlos puede plantearse como un reto. Estilos más desgastados como el AOR, el soul ligero o el sonido de FM comparten asimismo ese espacio con clásicos sagrados como V elvet Underground, Kraftwerk, Michael Jackson o Nirvana. Para Girl Talk no existe música buena o mala, sino sonido aprovechable o no. No tengo claro si los proyectos de Gregg Gillis son un acto de gamberrismo necesario o van más allá y están aclarando el futuro del pop. O puede que una cosa lleve a la otra.

César Estabiel

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