Fear Fun Fear Fun

Álbumes

Father John Misty Father John MistyFear Fun

8 / 10

A principios de este año supimos que Josh Tillman dejaba Fleet Foxes, banda a la que había venido acompañando desde 2008 en su melosa travesía por las sendas del éxito. Sin embargo, su andadura personal data de mucho tiempo atrás (contando éste, lleva grabados ocho discos) y no parecía tener mucho sentido pensar que desertaba del grupo para centrarse en una carrera ya bien canalizada. Cuál era la verdadera razón de su marcha nunca llegó a quedar claro del todo y él, más allá de un sucinto comunicado de despedida en el que pedía perdón por si alguna vez había resultado “obtuso y distante”, apenas daba pistas sobre el tema. Hoy, intentando arrojar luz sobre el enigma, nos encontramos con estas declaraciones suyas: “ Escribir siempre me ha resultado interesante y necesario pero únicamente porque lo veo como un vehículo para la verdad. Tengo la certeza de que todo lo que he hecho con ello no ha sido otra cosa que lamer mis propias heridas, aislándome cada vez más y más de personas y experiencias. Y ni siquiera disfruto con el tipo de música que persigue eso. Diría que hasta el momento apenas he arriesgado con mi música. Lo que he estado ha sido emperrado en poner en juego su belleza a fin de encontrar algo sobre lo que mereciese la pena cantar”. Se pueden sacar varias conclusiones de esta confesión y todas ellas apuntarían hacia una gran verdad: Tillman parece haber encontrado con este nuevo trabajo la solución a muchos de esos quebraderos de cabeza.

En este sentido, “Fear Fun” es como una piedra filosofal para él. Un álbum en el que inspira y expira a pleno pulmón, liberándose de malos humos y receptivo a aires regeneradores. Se edita prácticamente en paralelo al debut de Poor Moon (otro brillante proyecto paralelo de los Foxes Christian Wargo y Casey Wescott), y después de la consagración absoluta de la banda madre con “Helplessness Blues”, pero a pesar de la circunstancia no le cuesta nada plantarse como lo más conseguido de nuestro hombre hasta el momento. Rebautizado no sin cierta sorna Father John Misty, Tillman destila aquí una esencialidad y una cohesión mayor que en sus otros títulos, discos que siempre fueron pretendidamente “discos de canciones”, pero menos que éste. Todos los cortes oprimen ahora con la misma fuerza, sin lagunas de presión de por medio, y el repertorio, compactado y sigiloso, admite sin reparos cualquier adjetivo de esa enorme y escogida lista de la que nos servimos para describir el néctar sonoro de Fleet Foxes: líricamente bello, oceánico y solemne, elocuente, profundo, un deleite de armonías, balsámico, atemporal…

En el tiempo que se evoca desde el corazón de los temas resuenan ecos de sanadores cantantes: dejes vocales a lo Roy Orbison, reflejos acuáticos del mejor Dennis Wilson o sombras de George Harrison ( “Every Man Needs A Companion”). Junto al de esos nombres clásicos, destaca el nombre de Jonathan Wilson, autor de ese gran tapiz de pastoral americana llamado “Gentle Spirit” (2011) y encargado de dotar a “Fear Fun” de una producción rica en detalles y matices instrumentales. A las mezclas, otro especialista en sacarle brillo a las aristas del folk-rock llamado Phil Ek. Y, de fondo, un dato que tiene que marcar aunque no lo quieras: el disco se registró mientras Tillman vivía en Laurel Canyon, recodo angelino de la contracultura y la bohemia de los 60s. Fue allí donde se recuperó de la depresión que arrastraba justo antes de empezar a escribirlo y donde perfeccionó, gracias en parte a una novela que está escribiendo y de la que habla en “Writing A Novel”, esa trabajada voz narrativa con la juega a travestirse entre un tema y otro. Todos llevan impresa la impronta de un hombre que observa desde el porche cómo el viento sopla entre la hierba para, más tarde, ya de noche, irse a alternar con mujeres solitarias. “Now I’m Learning To Love The War” podría haber salvado más de una vida en tiempos de Vietnam, “Tee-Pee’s 1-12” parece encerrar alguna que otra indirecta (como “This Is Sally Hatchet” y su aspecto beatlesque) y hay momentos para balancearse entre el Hollywood de las estrellas ( “Fun Times In Babylon”) y el de los ángeles caídos ( “Hollywood Forever Cemetery Signs”). Son sólo algunas muestras de un distinguido trabajo que se coloca a la cabeza de los grandes ejercicios folk de la temporada.

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