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Azealia Banks Azealia BanksFantasea

7.4 / 10

Si tuviéramos que escribir un manual sobre cómo manejar el éxito precoz y preparar el terreno para tu ascensión al olimpo del pop urbano no quedaría más remedio que tomar como ejemplo el caso de Azealia Banks. Hasta el momento su singladura es un excelente ejemplo para enseñarle al mundo cómo se gestiona el hecho de convertirte en algo parecido a la nueva gran esperanza de la música negra masiva sin morir en el intento. Sin prisas ni urgencias, pero también sin exceso de hambre y sin genuflexiones ansiosas a la industria, o lo que queda de ella, la neoyorquina ha sabido mantener su estela de next big thing sin perder en ningún momento su sello y su personalidad, y todo ello controlado con temple y movimientos acertados: primero su salto a la fama vía YouTube, después su red de contactos y colaboraciones, posteriormente la aparición del EP “1991”, idóneo para calentar al personal y ganar tiempo, y ahora el lanzamiento de una mixtape gratuita, “Fantasea”, que más allá de sus prestaciones musicales, llega con un mensaje explícito: aunque tenga a la prensa, los artistas y la industria de su lado, Azealia Banks es dueña de su carrera y piensa hacer lo que le venga en gana cuando le venga en gana.

“Fantasea” no se puede tomar como una pista fiable o aclaratoria sobre cómo será su álbum de debut y, lo más importante, de qué manera estará perfilado musicalmente. Su carácter impulsivo y aleatorio no es significativo ni indicativo sobre cuál será la orientación sonora elegida, pero sí supone una esperanzadora declaración de intenciones de la cantante, como si quisiera demostrarle a todo el mundo, pero sobre todo a los que ven en ella un producto prefabricado o con fecha de caducidad, que es una artista inquieta con criterio, gusto y ganas de lanzarse a la piscina y, también, una artista a la que le resbala, y mucho, todo lo que se pueda decir o esperar de ella. De ello habla la selección de productores y, por ende, la selección de beats y sonidos que forman parte de la mixtape: un batiburrillo explosivo de algunas de las conexiones musicales que han dominado el radio de acción callejero de los últimos años, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, incluso con todo un guiño a la escena electrónica de inicios de los 90s con esa versión sui generis del “Out Of Space” de The Prodigy, que implica un inesperado baño de nostalgia raver que funciona mejor de lo previsto o imaginado.

Banks rescata algunas canciones antiguas y las mezcla con una selección de material nuevo que ella misma ha definido como una compilación de ideas y experimentos. La libertad de movimientos que siempre trae consigo el formato mixtape es el mejor aliado de la vocalista, que se rodea de productores de renombre –Diplo o Ikonika a la cabeza– y también de firmas desconocidas para dar rienda suelta a sus impulsos musicales. No es “Fantasea” un banco de pruebas de cara a su álbum de debut, pues parece difícil pensar que su puesta de largo multinacional presente una idea tan ecléctica, dispersa e indefinida de su discurso, pero sí para ella misma, que aquí se atreve con casi todo: el rap sureño, el house de baja intensidad, el electro-pop, el grime – “Fuck Up The Fun” o “Neptune”, esta ¡con Shystie!–, el post-dubstep –el tema titular, por ejemplo–, o el acid-pop, entre otras derivaciones sonoras que asoman el hocico en un álbum que no quiere ser tal. Es un ejercicio de pruebas y tanteos, pero con el agravante de que ella misma ha querido hacerlo público, y en el que la irregularidad del resultado, manifiesta en algún corte con mucha apariencia de esbozo por definir, tiene menos importancia que la sensación real y muy viva de estar asistiendo a un paso más en el crecimiento y maduración de una estrella con más personalidad y arrestos de lo que muchos hubieran imaginado.

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