Fan Nº. 2 Fan Nº. 2

Álbumes

Barbara Morgenstern Barbara MorgensternFan Nº. 2

6.3 / 10

Barbara Morgenstern Fan Nº. 2 MONIKA ENTERPRISES

A Barbara Morgenstern es fácil cogerle cariño. Hablamos de una artista que nunca ha alcanzado el éxito: más allá de algún hit moderado (el pegadizo “Come To Berlin”, por ejemplo), mantiene un perfil estable, pero en la parte baja de la tabla. Que no ha publicado nunca un disco memorable ni tampoco malo: sus producciones mantienen también un perfil estable, siempre cercanas al notable pero sin romper ningún molde; siempre agradables de escuchar, pero con pocas opciones de instalarse en la memoria colectiva. Hablamos, en fin, de alguien que representa a la perfección esa clase media que ha dominado el pop electrónico alemán durante la última década: una chica convencional y sencilla, que escribe canciones sencillas y luminosas, con su punto justo de melancolía, su punto justo de complicaciones y su justo equilibrio entre instrumentación acústica y electrónica (signo de los tiempos, esa instrumentación es cada vez más acústica y menos electrónica). Y sin embargo, es fácil cogerle cariño porque esa falta de ambiciones la convierte en alguien cercano y familiar, porque sus canciones son estupendas para coger el coche y darse una vuelta por ahí (siempre con luz diurna, que ella es chica de pocos dobleces) y porque, en el fondo, mola que haya gente sensible y sin pretensiones en este mundillo.

Una vez dicho todo esto, resulta difícil entender por qué en su sello de toda la vida, Monika Enterprises, han decidido publicar una especie de “grandes éxitos” (camuflado para la ocasión como un “somero repaso a la extensa discografía de Barbara Morgenstern”), una herramienta que habitualmente se utiliza para revitalizar la carrera de un artista en decadencia, para promocionar una gira cuando hace ya tiempo que no se saca material nuevo o para hacer caja recopilando los hits más conocidos de alguna banda muy vendedora; tres situaciones en las que no parece encajar nuestra chica. Así que lo mejor es tomarse este “Fan Nº. 2” (llamado así como un guiño a “Fan Nº. 1”, primer maxi de remixes que le publicaron en Monika, allá por 1999) como una oportunidad para adentrarse en el universo de la cantante berlinesa, o como un objeto para completistas, ya sea por los inéditos y tomas alternativas que incluye, o porque la edición definitiva viene acompañada con un segundo compacto que recoge sus dos primeros lanzamientos: la cinta de casete “Enter The Partyzone” (1997) y el mini CD “Plastikreport” (1997).

Entrando ya en harina, “Fan Nº. 2” recorre la discografía de Morgenstern de manera azarosa pero cronológica, lo que permite (y esto sí tiene su interés) comprobar cómo ha ido cambiando su sonido con los años. Los primeros temas son los más sencillos y esqueléticos del lote: synth pop de ritmos saltarines y melodías cristalinas, tocadas en exclusiva con un sintetizador Vermona ET 6-1, y cuyo mayor interés se encuentra en la nueva mezcla, más luminosa y redondita, que Thomas Fehlmann ha realizado de “Der Augenblick”, una de las mejores canciones de “Fjorden” (2000), el segundo disco de Morgenstern. Las cosas comienzan a tomar más interés con las dos canciones siguientes, “Aus Heiterem Himmel” y “Nicht Muss”. Extraídas de “Nicht Muss” (2003) y producidas por Pole, reflejan un punto de inflexión en la carrera de la alemana, que a partir de entonces comenzaría a añadir instrumentaciones más complejas, aunque nunca con un nivel de elaboración tan cuidado como en este caso (de hecho, hay que reconocer que “Nicht Muss” ha envejecido muy bien). “The Operator (Piano Version)” y “Juist” se pueden leer como una continuación de esa búsqueda de nuevos sonidos: Morgenstern decidió sustituir su sintetizador por un piano y las canciones ganaron en profundidad y melancolía, un giro que también puede percibirse en su último disco hasta la fecha, “BM” (2008), del que están extraídas la citada “Come To Berlin” y la estupenda “Camouflage”, cantada a medias con Robert Wyatt.

Para el final, quedan los inéditos: un “Mountainplace” saltarín y con algo parecido a glitches, una pieza de pop kitsch de esas que tanto le gusta hacer, “Wegbereiter”, y una divertida versión del “Blackbird” de The Beatles. Nada, en fin, que aporte demasiado valor añadido al contenido de la recopilación, sobre todo porque en el capítulo de debes sí que hay algunas quejas. Se entiende que no aparezca aquí ninguna de las canciones que ha grabado junto a Bill Wells y Stefan Schneider, porque aparte de los posibles problemas de licencia, se trata de un proyecto que se aleja de los caminos que suele transitar la berlinesa, pero sí resulta sorprendente que no se haya incluido ninguna de las canciones de “Tesri” (05), el álbum que grabó junto a Robert Lippok y que, a juicio de un servidor, es lo mejor que Morgenstern ha publicado en toda su carrera. Qué se le va a hacer, se ve que a la chica le gusta más el pelado a lo militar de Betke que el flequillo que luce el teclista de To Rococo Rot. Algún defecto tenía que tener, la pobre.

Vidal Romero

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