False Priest False Priest

Álbumes

Of Montreal Of MontrealFalse Priest

7.5 / 10

Of Montreal  False Priest

POLYVINYL

Lo de Kevin Barnes, definitivamente, funciona mediante badenes, como un péndulo. Mientras “The Sunlandic Twins” (2005) era lo más perfecto e iluminador que podía haber sacado en aquella etapa de su carrera, con “Skeletal Lamping” (2008), y debido a que se dejó llevar por su marea interior, provocó una corriente inesperada de críticas tibias tirando a recalentadas. Y es que fusionar el electro glam con el music hall (por momentos) y el R&B y el funk (ahora), si uno lo hace mal, le puede salir lo que muchos consideraron un pastiche fantasioso con cambios de rumbo tan imprevisibles como innecesarios ( “Skeletal Lamping”) o le puede salir un glam a secas que pretenda sonar moderno (etcétera). Sumémosle la personalidad inefable de Barnes, con sus tics y sus gestos y su particular idea de la estética –así como un rico mundo interior ( dentro vídeo) que sale a borbotones a la mínima ocasión–, y tenemos, por obligación, que llegar a un acuerdo: hay que rezarle un poco cada día a este tipo.

Ahora bien, los tortuosos caminos de la experimentación han llevado a Barnes a hacer con el falsete y el vocoder lo que hacemos con la pareja al practicar un deporte con ella: dejarnos ganar. “False Priest” es, por textura, por policromía, por atreverse a hacerlo, el necesario bajón después de superar el badén. Y desde ya (quede claro) atisbamos la aceleración posterior en una apuesta interesante que se encuentra a años luz de sus compañeros de promoción. Sin querer herir sentimientos, pero Mika es la versión transparente de Of Montreal. Apples In Stereo son la versión cachonda e insustancial; Prince y The Jackson Five (incluso) son estatuas demasiado magníficas para situarse en la colina donde las ha puesto en perspectiva Barnes. ¿Eso es jugar sucio o un pestañeo coqueto? Porque los Queen más gay se codean con el mencionado Mika en “I Feel Ya' Strutter”; porque se aprecian destellos de Pet Shop Boys (época 80s) en los arreglos de “Godly Intersex” y Barnes los sobrevuela con su voz de Bowie (falsetes aparte); ¿Y el tema “Sex Karma”, que podríamos catalogar tranquilamente como dentro de “música negra” (y con Solange Knowles, hermanísima de Beyoncé, incluida en el pack)? A mí que me perdonen: ¿“Sex Karma” no es el súmmum de lo que quiso hacer Robbie Williams en “ Rudebox” (si alguna vez llegó a la suela de los zapatos de un artista del montón)?

No pretendo asociar más de lo debido a Of Montreal con criaturas de clase baja, pero para un servidor es un claro ejemplo de cómo lograr incorporar fluidos R&B y parte de la gravedad que desprende el cuerpecillo de Prince y no quedar en ridículo. Es decir: dar en el clavo tanto en la calidad como en las formas (¿acaso “Enemy Gene”, con la incorporación de Janelle Monáe, quien podría ser una hija secreta de Prince, no parece la versión (un pelín más) seria de un tema cualquiera de Apples In Stereo? La firmeza guitarrera de “Famine Affair” (¿alguien huele a The Cure por aquí?), o el contrapunto acústico para la voz de Barnes en “Coquet Coquette”, son dos grandes canciones que aguantan el tipo junto con vocoders en melodías espaciales ( “Like A Tourist”, leve parecido a los sonidos de Wendy Carlos), sintetizadores pasados de moda pero igualmente encantadores ( “Our Riotous Defects”, también con Janelle Monáe) o la batalla carnal Funk vs Vocoder de “Hydra Fancies” (una duda: ¿a Barnes le sale la voz así de verdad?).

Para quien se quede seco, cabe mencionar el único intento de interpretación comedida del disco, “Casualty Of You”, que termina previsiblemente como el Bowie de los setenta y “You Do Mutilate?”, casi un experimento que nos recuerda que muchos intentarán parecerse a Of Montreal, pero que ninguno de ellos tendrá la mordacidad lírica letal de Barnes mientras canta lo que a primera vista parecían unas pocas canciones electro-glam inofensivas y afeminadas y que, en realidad, son mensajes cínicos, perturbadores, llenos de ansiedad, cuya estética, más que quitarles fundamento, los revaloriza.

Jordi Guinart

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar