Fall Be Kind Fall Be Kind

Álbumes

Animal Collective Animal CollectiveFall Be Kind

8.1 / 10

Animal Collective  Fall Be Kind

DOMINO

Animal Collective, como Radiohead, es un grupo bisagra: está para que las puertas se abran y la información circule de un lado para otro con facilidad, sin que nada gruña porque la puerta, se entiende, está bien engrasada. A un lado de la puerta está el underground: música difícil, minoritaria, experimental, demasiado complicada o poco agradecida para que la aprecie el público mayoritario que no tiene ganas, o tiempo, o intención, de hacer un esfuerzo. Al otro lado de la puerta, la masa, el público medio, que no está para complicarse la vida, y al que le interesa la música sin llegar a extremos enfermizos. Estos dos lados de la puerta raramente se conectan, porque la puerta no está abierta todo el rato: viven casi siempre en su propia burbuja, y la circulación de información en ambos sentidos es difícil. En ocasiones la puerta se abre, pero poco. Y en otras, la puerta se abre de par en par. Entonces, es cuando Pierre Henry dialoga con The Beatles y aparece “Revolution nº 9”. O cuando Debussy se acerca a T.Rex y Brian Eno da lo mejor de sí. También cuando Björk se convierte en la mujer más rara del universo con un pop extraordinario. Por no hablar de Radiohead fusionando rock existencial con la IDM de Autechre y el free-jazz de John Coltrane. Animal Collective es de esa gente que ayudan a que se abra la puerta.

“Merryweather Post Pavillion” es para muchos el disco del año porque los muy raros Animal Collective ya suenan pop –“este disco creo que SÍ me puede gustar”, es lo que más de uno se dijo antes de saciarse con él, quizá todavía demasiado mareado tras “Strawberry Jam” (2008)–. Las canciones están estructuradas con estribillo y puente, y con unas voces que acarician, pero con un uso de la electrónica anárquico y un esquema imprevisible. La suya ha sido una lucha paciente contra el prejuicio: de un free-folk envuelto en ruido libre, atonal y sin forma de “Spirit They’re Gone, Spirit They’ve Vanished” (2000), el cuarteto de Baltimore, ahora trío, ya tiene canciones perfectas como “My Girls”, capaces de marcar el signo de una generación. Y siguen siendo raros, retorcidos, evitan la manera directa y fácil de hacer las cosas porque son de aquellos que, como Radiohead o Björk, comprenden el lenguaje de los dos lados de la puerta, sus reglas y los deseos de quienes los habitan, y se plantan en medio, tomando lo mejor de ambas habitaciones contiguas. Ahora, Panda Bear, Geologist y Avey Tare son referencia, porque van a traer más público al ambient, al noise, a las músicas de laboratorio y a la improvisación de lo que han conseguido sus colegas Black Dice en los mismos años de carrera.

Y, mientras tanto, a lo suyo en este EP de cinco temas que es el apéndice lógico al “Merryweather…”: psicodelia angelical con acabados de pop, o quizá al reves, rock amable y las voces de Tare y Panda, que son como el caramelo, todo ello ensuciado por máquinas revoltosas de las que salen texturas de diamante, ruidos inesperados y un tipo de producción tóxica, como de ácido caducado, que nunca había aparecido tan bien masticada y adaptado a la generalidad del público post-indie. Tomemos como ejemplo “Grace”, el sublime comienzo del EP: su placidez Beach Boys flota entre nubes de sonido travieso hasta que, de repente, lo rompe todo una flauta pastoral que no viene a cuento pero queda bien, y que indica que aquí sólo se atiende a dos razones: encantar con música bella y sin respetar ninguna regla escrita o no escrita. También es cierto que “Fall We Kind” no es un cambio radical en Animal Collective –la extasiante “Bleeding”, ambient nebuloso con coro de ángeles, no tiene nada que no hubiera ya en el “Person Pitch” de Panda Bear–, pero sí refuerza su libertad y su seguridad para irse hacia donde ellos quieran. Como los piratas ingleses del siglo XVII, tienen patente de corso para asaltar lo que les venga en gana y apropiárselo, y ellos rapiñan disimuladamente a Spiritualized, a Fennesz, la percusión africana ( “On A Highway”) y hasta un soul blando de radiofórmula mezclado con banda sonora para un documental sobre Freud o la hipnosis ( “I Think I Can”) para que siga creciendo ese monstruo incontrolable que es Animal Collective. Hay quien sospecha que tras “Merryweather…” han tocado techo y vendrá la decadencia. Yo no estaría tan seguro.

Juan Pablo Forner

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