Faint Hearted Faint Hearted

Álbumes

Miles MilesFaint Hearted

7.4 / 10

El número de alias y proyectos en el que se ha venido involucrando Miles Whittaker a lo largo de los diez años es francamente generoso, pero de todas sus maniobras en el underground electrónico más profundo la única que ha logrado un mínimo de repercusión más allá del círculo ultraespecializado ha sido Demdike Stare, ese grimorio de magia negra, hauntology, ambient espeso y jazz perverso con apariencia de banda sonora de película de terror que practica junto a Sean Canty. La participación de Miles en Demdike Stare, que le ha ocupado ya tres álbumes, varias mixtapes y unas cuantas giras, por lo tanto, le ha obligado a destinar más tiempo a la experiencia de éxito en lugar de a sus otros caprichos extravagantes, que por lo general tienen que ver con el techno, la IDM y la síntesis modular: en sus comienzos, Whittaker era el 50% de Pendle Coven, uno de los nombres que ayudaron a lanzar el sello Modern Love en Manchester, para más tarde unir fuerzas con Andy Stott (Millie & Andrea) y deslizarse graciosamente por los profundos toboganes del techno-dub como MLZ, una musculosa respuesta inglesa a la ingravidez post-Chain Reaction de los americanos Echospace. Por suerte, lo de armar beats de granito es algo que Miles lleva en su genoma y tarde o temprano tenía que volver a reproducírsele, como una alergia en primavera, aunque fuera aprovechando las necesarias vacaciones en el trepidante ritmo de actividad de Demdike Stare, con lo que “Faint Hearted” entra orgulloso en su discografía como su primer álbum en solitario –sin contar el material como Suum Cuique–, después de tanto tiempo aportando ideas a proyectos en colaboración.

Ahora que ha salido Suum Cuique, un apunte necesario: a medida que han ido transcurriendo los meses, Whittaker parece haber ido radicalizando su idea de la música, y lo que antes era techno intercambiable con el de otros espeleólogos del dub o esa IDM rota con sugerencias cercanas al electro, ahora ha cristalizado en un discurso que antepone lo experimental a las necesidades del club. De hecho, a diferencia de “Facets”, aquel 12” de 2011 que jugaba con la lentitud a la manera de Andy Stott, “Faint Hearted” es en primer lugar un estudio de texturas y ambientes y sólo de manera secundaria adopta forma techno. O dicho de otra forma, suena como si a un disco pensado para llevar la firma de Suum Cuique –música electroacústica primitiva con un centro de gravedad fuerte– le hubiera esparcido por encima ecos rotundos, bombos arenosos y una sobrecarga de texturas aislacionistas, un material que a primera escucha parece ser poco recomendable para DJs y muy adecuado para escuchar a oscuras en un paseo mórbido por la ciudad o en una habitación cerrada. Posiblemente “Lebensform”, el primer tema del álbum, dé una idea errónea de lo que está por venir: como techno es asimétrico e inconstante, pero al menos tiene ese peso rítmico peligroso que hemos escuchado últimamente en varios discos del sello Blackest Ever Black. Y la siguiente, “Irreligious”, en cierto modo podría entenderse como un homenaje a los últimos maxis de la serie Basic Channel, aquellos en los que el bombo cedió el paso a las construcciones ambientales irregulares –una línea que “Status Narcissism” podría confirmar, sonando como suena a un homenaje al Plastikman más experimental y reseco, el del álbum “Muzik”–.

Pero entonces llegan “Sense Data” –el sonido cósmico de Detroit en regiones del espacio de temperatura muy próxima al cero absoluto; suena quieto y congelado–, una “Rejoice” que renquea entre texturas de vía férrea y nubes metálicas, y final virulento de “Archaic Thought Pattern 1” sostenido entre acordes de aroma oriental (tanto que podría pasar como un tema de Vatican Shadow), y es inevitable pensar que, al final de todo, Whittaker no ha podido resistirse a estampar la firma de Demdike Stare en este disco, a introducir el suspense, el exotismo y el terror en un encuadre completamente asocial y exento de hedonismo. El final, por tanto, es un espejismo: en “Loran Dreams” Miles trabaja con arpegios y ambientes dulces, como si regresara de ese rincón frío del espacio profundo y nos acercara a una galaxia más hospitalaria y romántica. Pero no hay que fiarse: es una manera agradable de acabar después de haber pasado casi 40 minutos en completo aislamiento, sintiendo cómo el terror reptaba sigilosamente por todas las partes de tu cuerpo. Lo más probable es que, de haber una continuación para “Faint Hearted”, sea todavía más truculenta y violenta. No sólo porque sea el rollo que se lleva ahora en el techno menos predecible, sino porque al fin y al cabo es el rollo que le va de verdad a Miles. A estas alturas ya deberíamos saberlo.

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