Fabriclive 60 Fabriclive 60

Álbumes

Brodinski BrodinskiFabriclive 60

7.5 / 10

FABRIC

La palabra clave aquí es house. House sin paliativos. House a ultranza. Eso es en parte sorprendente, y en parte no, viniendo de Brodinski, un productor que se ha caracterizado por ser un camaleón ambiguo que, según el momento de la década y la estación del año, se escapaba hacia el electro, el pseudo-dubstep o los beats enérgicos de algo parecido al nu-rave. En su breve historia en clublandia, el francés nunca ha sido un artista de ideas fijas ni un ideólogo incorruptible, sino alguien que se movía con agilidad en la dirección que indicaban los vientos de la fiesta. Y la fiesta actualmente está en la reordenación del deep house de siempre con unas pinceladas nuevas, el color justo para que no parezca un revival del viejo Chicago de hace 20 años, sino un paso de continuación en una evolución sin descanso. Por tanto, aquí está Brodinski aportando su mix para Fabric: house sin paliativos, house a ultranza.

Y es un mix buenísimo, de los más coherentes –y a la vez de los menos pedantes– de una serie que se distingue precisamente por su coherencia y solidez, por no fallar (casi) nunca en la selección de los DJs invitados y en la aplicación del filtro de calidad. Louis Brodinski, además, sólo se apoya en la coyuntura en la identificación del contexto: el house es el estilo más recurrente desde todos los frentes de la actualidad dance –desde el lo-fi practicado por la gente del sello 100% Silk a la maraña post-dubstep, por no hablar de la veneración que se profesa a los maestros espirituales de Chicago, de Theo Parrish a Boo Williams, del que justo ahora se reeditan sus mejores trabajos–, pero hasta ahí llega su captura del momentum por parte del francés. Luego le echas un vistazo rápido al tracklist y compruebas con satisfacción que no hay hits efímeros ni nombres conocidos (unos pocos sí, pero más por su trayectoria sin tacha que por su pelotazo de turno, salvando “Stalker Humanoid”, de Renaissance Man, que igualmente es enorme), sino una larga selección escarbada en pequeños sellos y productores sin cartel: ¿a alguien le suenan Clement Meyer, Bicep o John Roman? Lo mejor es que todos suenan bien: Brodinski ha hecho una selección firme de la nueva escuela, gente europea sobre todo que parte del house y a la que le añade una pintura digital, fibrada, con latigazos electrohouse por debajo –la cabra tira al monte–, sutil presión de bajos y puntuales excursiones al acid ( “Silk”, de Bicep, al principio; ya hacia el final, “Body Acid”, de Gingy & Bordello en remix de KiNK).

Brodinski hace lo que debe conseguir un gran DJ: mantener la atención en todo instante, encontrar momentos de pausa para tomar aire, pero sin que esa pausa rebaje el estado de tensión creado con tanta paciencia y criterio, y de vez en cuando romper las dinámicas y saltar a otro estilo. Es admirable cómo van entrando voces justo cuando se las necesita ( “Iron”, de Woodkid, en remix de Gucci Vump, que es el propio Brodinski junto con Guillaume Brière), o cómo opta por un registro algo más techno en el segundo tramo del set, con la introducción de cortes de Sigha, Rejected o Samuel L. Session, pero sin romper la burbuja envolvente ni variar el tempo, sólo el color del cielo, que pasa de ser azul y soleado a nublarse con una suave capa de gris. Y lo mejor de todo es cómo cierra los más de 70 minutos de esfuerzo: tras una tormenta ácida que cae cuando ese gris pasa a ser negro y cae la lluvia, tras un rush final que llega cuando más se necesita, Brodinski permite que su sesión vuelva a recuperar las pulsaciones originales y se cierre con un aliento abstracto gracias a Object y su “CLK Recovery”, un último trallazo de techno que se ralentiza artificialmente y se funde en el silencio. Una rúbrica de gran maestro que da un fin lógico a uno de los mixes enlatados más irreprochables de los últimos meses.

Robert Gras

Escucha el mix aquí.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar