Fabriclive 57 Fabriclive 57

Álbumes

Jackmaster JackmasterFabriclive 57

8.8 / 10

Jackmaster  Fabriclive 57 FABRIC

El mejor DJ del mundo, ahora, es Jackmaster. Habrá votaciones populares que digan que no, que es David Guetta o cualquier otra star populachera, y por supuesto habrá infinidad de opiniones particulares que se decanten en otra dirección (de calidad contrastada). Pero si hubiera aquí un tribunal que aceptara “Fabriclive 57” como evidencia, tendríamos un caso abierto que merecería debate y deliberaciones. El primer set enlatado del escocés es un disco tan poderoso, tan fresco y vibrante, que se hace difícil pensar en que pueda salir algo mejor de las manos de nadie. Donde otros DJ-mixes –y aquí incluimos los podcasts que circulan a lo largo y ancho de la blogosfera– fallan (o se quedan a medias) en su apropiación de la idea de eclecticismo o, por el contrario se conforman en petrificarse en un solo estilo, Jack Revill embute en más de 70 minutos hasta 29 cortes que unen puntos difícil de conectar, no en lo conceptual, sino en la técnica de mezcla (la simple habilidad y dominio de las herramientas): hay techno clásico, acid, hardcore, wonky actual, post-dubstep, IDM y, al final de todo, como remate –y como ya hizo años atrás Dave Clarke en el “Electro Mix” de su primer “World Service” (2001)–, el “Idioteque” de Radiohead. Y por alguna que otra razón más, al escuchar un set de Jackmaster es inevitable pensar en aquel Dave Clarke de hace diez años y hacia atrás: Revill no es tan técnico ni tan rápido en el corte, ni tira de hard techno, pero tiene el mismo instinto caníbal y la capacidad de transformar material antiguo en energética proteína para la pista de baile que suena, pese a todo, a rabiosamente actual.

Su colección de mixtapes de 2010, entregadas para webs como URB o la propia línea de podcasts del sello en el que Jackmaster participa, el insigne Numbers de Glasgow, ya era aviso suficiente para el consumidor no especializado –es decir, el que no se había podido acercar aún a ninguno de sus incendiarios sets en vivio en los clubes– al respecto del ardor guerrero que habita en nuestro hombre. Joven pero con una curiosidad intensa, sus manos han ido a hundirse en crates adecuados: electro de principios de los 90 –Underground Resistance y Drexciya como tótems–, el amanecer del techno en Detroit, el primer hardcore belga e inglés, el booty continuum –que se desprende de todo lo anterior sumándole hip hop, filtered disco house y acid– y así hasta llegar a la actualidad, de la que es agente protagonista fundamental vía Numbers. Pero en ningún caso, y bajo ningún concepto, Jackmaster es un DJ revival: es la energía, el feeling vigorizante, lo que él busca –que sus mezclas parezcan de la vieja escuela es sólo una feliz coincidencia–. Es un DJ que entiende las necesidades de una pista alborotada y le da el alimento necesario, tanto da que sus rodajas esten fechadas en 1987 o en 2009, y “Fabriclive 57” nunca suena desordenado a pesar de los caprichosos saltos en el tiempo. Desde que empieza hasta que concluye, Jackmaster no suelta jamás el acelerador; como mucho, levanta el pie en ocasiones para cambiar el registro –es chiflante el interludio en el que entran “Fuse” (Hudson Mohawke) y “La Bomba” (Machinedrum) entre dos secciones de hard house y booty con material carnoso de DJ Funk, Fix y Thomas Bangalter– o permitir que la transición sea suave y perfecta. Al fin y al cabo, Jackmaster es estimulante, pero nunca un bruto.

Pero sobre todo, lo brillante de este mix es la sinceridad y naturalidad que transmite. Muchas veces, la posibilidad de editar un DJ-set enlatado se aprovecha en beneficio del ego: artistas que buscan una carta de presentación para conseguir bolos o fardar públicamente de colección de discos. En Jackmaster, aunque esas dos consecuencias se derivan de la propia factura y brillantez del trabajo, lo que parece mandar es la urgencia por compartir una experiencia excitante, como cuando has descubierto un vinilo de primer orden, te quema en las manos y necesitas comunicarlo para beneficio de la humanidad (o sea, a tus amigos más cercanos). Y así la sesión se acepta como un regalo. Al oyente más talludo le permitirá recuperar clásicos como “Big Fun” de Inner City –la remezcla de Juan Atkins, que al poco reaparece con su alias Model 500 y “Night Drive (Thru Babylon)”, el tema fundacional del techno–, el acid-soul de Mr. Fingers en “The Sun Can’t Compare”, el cataclismo hardcore de Outlander ( “Vamp”, una de las joyas del catálogo de R&S), uno de los instantes de la saga “Analord” de AFX ( “VBS.Redlof.B”) y un minuto escaso del inmortal himno de UR, “Jupiter Jazz”. Al público menos bregado le abrirá las puertas a un mundo quizá desconocido. Y en cualquiera de los casos, nadie saldrá de este viaje –altavoces a máxima potencia o unos buenos auriculares, por favor– sin haber sudado la gota gorda. Esto es muy jarto.

Javier Blánquez

FL57 JACKMASTER 30MIN RADIO MIX by BOILER ROOM

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