Fabriclive 56 Fabriclive 56

Álbumes

Pearson Sound / Ramadanman Pearson Sound / RamadanmanFabriclive 56

8.1 / 10

Pearson Sound / Ramadanman  Fabriclive 56 FABRICLa aristocracia que ha mandado en los últimos años en el dubstep –léase Skream, Kode9 y, también, David Kennedy– no ha llegado al punto en el que está por ciencia infusa ni por generación espontánea; ni son visionarios ni están tocados por la varita de un dios. Su secreto es tan sencillo como el de ser auténticos enfermos del vinilo, bulímicos de la novedad, errantes de tienda en tienda y, a pesar de la juventud de algunos de ellos, la bendición de una larga experiencia iniciada en la tierna adolescencia. Kennedy, que se ha refugiado bajo varios alias –de los cuales Ramadanman y Pearson Sound son los que han ganado mayor fama–, es otro de esos glotones que absorben y metabolizan estilos de la música de baile con una facilidad pasmosa. Luego, por azares diversos –entre ellos el contexto del momento, del que no se escapa ni el tato–, las influencias acaban llevando hacia un rincón concreto que en su caso fue el del dubstep de vestidura gaseosa, rítmica intrincada y ligera desviación hacia el house. En los 12”s editados por el chaval en Hessle Audio, Aus Music o Hemlock se nota que hay bagaje y fuerte personalidad, y eso, tarde o temprano, termina por subir a la superficie. “Fabriclive 56”, como disco de sesión, tiene muy poco que ver con el anterior ejercicio de Ramadanman en este sentido, el segundo CD del pack “Dubstep Allstars: Vol. 7” del sello Tempa, firmado en paralelo a Chef. Allí, aunque en 2009 ya estaban aconteciendo muchas de las transformaciones en el mapa general del dubstep que cuajaron en el año grande de 2010, había una dedicación cuidadosa por el extremo más viajero y tenue de la escena, con algunas de las primeras apariciones de James Blake y Mount Kimbie en un mix CD. El mix de Fabric, en cambio, es más impetuoso sin renunciar al gusto por el detalle. La variedad de tempos se desarrolla en un nervioso sube-y-baja en el que se muestran, aquí sí, los orígenes del David Kennedy que empezó a picotear en el UK garage y el drum’n’bass en sus primeras visitas furtivas a las tiendas del SoHo de Londres, picado por el gusanillo de querer ser DJ. Los 30 cortes de los que se compone este mix se suceden en saltos rápidos, no suele durar el vinilo mucho más de un par de minutos sobre el plato, y esa precisión técnica es la que eleva el nivel final por encima de las primeras expectativas: esta vez el hilo que cose la pieza entera no es el de la textura común –ese post-dubstep entre ambiental y deep house que marcaba, por lo general, sus tracks hasta la renovación de “Glut”–, sino el ritmo insistente y pulsante, que unas veces es un 4x4 cardiaco –la secuencia que va desde “Battle For Middle You” ( Julio Bashmore) a “GR Etiquette” ( Joy Orbison) pasando por el tremendo re-edit de Carl Craig para ese “Void23” producido por nuestro protagonista con Appleblim– y casi siempre deformado por una tendencia al ritmo roto que a veces cobra forma de electro ( “Project”, firmada como Pearson Sound).

Más allá de los estilos o enfoques concretos, el mix es valioso en tanto que viaje a vista de pájaro por el Londres real; todos los discos de sesión cruciales de cada momento lo son por su capacidad de condensar en una hora y cuarto las pequeñas variaciones que han cuajado en la escena underground. En el caso de este objeto de deseo –sí, es el disco que, de entre diez posibles en una tienda, querrías llevarte a casa–, la percepción vívida que se obtiene es la de agitación suave, de ebullición no violenta: la noción espacial del primer dubstep se mantiene, pero con una variedad de tempos mucho más completa que ayuda a que nunca se caiga en la monotonía sin perder nunca una sensación de unidad, de cohesión, de estar sujeto a un guión muy concreto. Más allá del dub housey y el electro, las manos de David Kennedy seleccionan turbulentos cortes de UK Funky – “Different Lekstrix” de Mr. Mageeka–, grime insólito –la producción de MJ Cole con featuring vocal de Wiley en “From The Drop”–, aportaciones clásicas como “Qawwali” (Pinch) y “Pirates” (Burial), bajos que despedazan la oreja –el tramo casi al final con Die Barbie Musik Kollektive, Girl Unit, D1 y S-X– y hasta una pizquita de juke como quien le pone el perejil a un plato bien cocinado ( “Fuck The 101”, de Addison Groove). Dicho así, puede parecer un mix rutinario, pero es todo lo contrario: es un notable esfuerzo de condensación de los lazos que unen a todas las corrientes post-dubstep, del mismo modo en que la interacción nuclear fuerte mantiene unido el núcleo del átomo y posibilita la existencia del universo. A una escala menor, Pearson Sound está ayudando a sostener la vitalidad de un underground inglés a punto de entrar en otra complicada fase de transición. Javier Blánquez

Ramadanman FABRICLIVE56 30minSTREAM by The FADER

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