Fabriclive 67 Fabriclive 67

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Ben UFO Ben UFOFabriclive 67

8.2 / 10

Ben Thomson trae su ruido. Armado con la aplastante confianza que da una residencia en Fabric con más de tres años de longevidad, el DJ (que no productor; sigue sin poner sus manos sobre cualquier tipo de máquina que no sean unos platos) se ha convertido en uno de los valores más fiables de la cantera británica y en un maestro de la hibridación de ritmos de muy difícil concordancia. En su mundo, techno y house (versión rugosa londinense) se cruzan sin desajustes con ritmos como el garage, el dubstep, el grime e incluso el bass, una combinación de elementos químicos que, a diferencia de lo que acontece con muchos listillos a quienes les estalla el experimento en las manos, en el laboratorio UFO adquieren una sola silueta y colman con creces las pulsiones bailables más reptilianas y las ansias exploradoras de los oyentes más audaces.

En esta tesitura, Ben UFO se aferra a la marca Fabriclive en los mejores días de su carrera, en esa época que los jugadores llaman “momento dulce de forma”. Se aprecia desde la primera mezcla y la primera nota que el británico no es un DJ más. Todo el set transpira conocimiento profundo de causa, intuición en la mezcla de diferentes trazos percusivos –pasa del tam tam technoide a la polirritmia grime sin que nuestro cerebro detecte la discordancia–, estudio profundo de la tensión y los descansos (perfectamente potenciada una y perfectamente situados los otros). Y todo eso, sonando fresco, actual, sin dejarse atrapar por redes nostálgicas. Si me lo preguntan, así es como tendría que sonar ahora un set de techno en el 2012: atrevido, sofisticado, cambiante, con seguridad a la hora de tender puentes entre distintos ritmos y combinar tempos, radiografiando con saña el underground sin renunciar a nombres reconocibles, que tampoco hay que ir tan de guays por la vida, amigos DJs de librería digital.

Y así, nos topamos con un roller coaster de ritmos bailables perfectamente seleccionados, dispuestos y pinchados. Perfectamente pulidos en la refinería. Insisto, la grandeza del viaje es que se diluyen milagrosamente las barreras que separaban la liturgia techno-house de los nuevos ritmos londinenses. Subgraves siglo XXI, 4x4 puro y duro y rítmicas caprichosas danzan en armonía pastillera en una maratón que pondrá los dientes largos a connaisseurs y drogotas por igual (aunque ahora que lo pienso, una cosa no suele excluir a la otra, pero bueno).

En el centro del mix, el deep-house planeador de Fluxion ( “Pendoulous”) se entrelaza con los sonidos negroides con regusto a garage de Minimal Man ( “Consexual”). El pulso micrónesimo y obsesivo de Herbert se funde con el Chicago house reseteado de Lowtec. El bass profundísimo, mutante y tribal de Shackleton y Kasai Allstars encuentra vínculos con el acid sumergido en nitrógeno de Kyle Hall & Kero. La plataforma Hessle Audio, sello fundado por Thomson, David Kennedy y KevinMcAuley también está adecuadamente representada, hay que jugar con los de casa. Y de eso se encarga Pearson Sound (Kennedy) con ese bass entrecortado repleto de parches sonoros maquinales –polirritmia al cuadrado en “Clutch”–, Pangaea (McAuley) con una souflé de dubstep, bass y grime experimental que pone las pestañas de punta ( “Release”), y Elgato, con un hipnótico burbujeo de technodub microscópico, psicodelia y graves abisales ( “Zone”). Un trayecto sin mácula, con idas y venidas, y un espíritu renovador que sitúa el modus operandi del techno DJ en otra dimensión de complejidad. Sin absurdas miradas al pasado. The future sound of London.

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