Fabric 66 Fabric 66

Álbumes

Ben Klock Ben KlockFabric 66

7 / 10

A la hora de abordar un concepto tan maleable como el de CD-mix, el enfoque suele ser la clave. A lo largo de las ya 66 entregas de la serie “Fabric” hay ejemplos para todos los gustos. Si quisiésemos hacer una división a grandes rasgos, habría dos grandes grupos. En uno, los que optan por hacer algo especial, ya sea tratarla como extensión de la idea de álbum y nutrirla exclusivamente de producciones propias (Ricardo Villalobos, Omar-S), utilizarla para trazar el mapa de sus influencias (Metro Area) o aprovechar el no tener que responder a los dictados de una pista para tejer piezas de orfebrería en las que la musicalidad global y la idea de narrativa pasan por encima del bombo inclemente (Michael Mayer, Ewan Pearson). En el otro bando, en el que se encontraríamos a la mayoría, están los que lo enfocan como una aproximación a escala reducida de su discurso musical en los clubes.

Este “Fabric 66” de Ben Klock se emplaza claramente en el segundo grupo. Al fin y al cabo, ostentar una posición tan privilegiada como la de residente en Berghain debe despertar, de forma consciente o no, una cierta vocación de embajador. Así pues, lo que nos encontramos a lo largo de estos 73 minutos de sesión es una exposición de los códigos sonoros que rigen el afamado club berlinés. Techno recio y adusto, en el que conviven ascendente purista y flujos de experimentación y en el que la construcción de un tejido atmosférico constante, por lo general de tendencias opresivas, prima sobre los devaneos melódicos. Dicho esto, Klock no se olvida de el objetivo de la sesión no es alimentar a una horda de clubbers enfurecidos y, a diferencia de lo que se puede escuchar en la pista del club a las seis de la mañana, opta por la contención.

A su favor también juega que la selección prima las obscuridades y rarezas por encima de los hits circunstanciales. En este sentido, el tracklist gravita entre dos grandes fuerzas; cortes de productores noveles o poco conocidos como Sagat, Sigg Gonzalez, Wincent Kunth o Truncate y favoritos de la vieja escuela. Pero incluso en este segundo caso, las elecciones se alejan de la obviedad; de DJ Bone y K-Hand elige cortes extraídos de sus respectivos álbumes de debut, de James Ruskin escoge “Detached”, un track que solo había aparecido en una vieja recopilación de Tresor, de Technasia opta por una cara B y Robert Hood aparece bajo el paraguas de su alias house Floorplant. Esta criba deja en muy buen lugar la reputación de Klock como verdadero digger. Si a esto le sumamos que incluye un buen número de tracks aún inéditos como futuros lanzamientos de Planetary Assault Systems, Trevino y Steve Rachmad o edits como la que firman el propio Klock y su pareja Nina Kraviz del “Terraforming” de Octave One el resultado es una sugestiva y depurada selección que, a la postre, se acaba rebelando como el mayor foco de interés del mix.

El paladar fino y los buenos ingredientes están ahí, no hay duda, pero al tratarse de un recorrido tan eminentemente clubber su emulsión acaba resultando algo tediosa. Y es que aunque hay momentos cautivadores como, por ejemplo, la fusión entre la acídica “Starz” de K-Hand con el mencionado edit de Octave One, el modo en que se funden el “Mind Calming” de D-Know con el “Raver” de Burial o el último segmento de tendencias gaseosas, la evolución conjunto resulta algo obstinada. En este punto debemos volver a la idea que planteábamos al principio. Aunque las dos opciones descritas en relación a como acercarse a un CD-mix son legítimas, claro está, y esta elección no tiene porque ser correlativa a la calidad del producto final es innegable que, sobre todo en aras de la escucha doméstica, los resultados suelen ser mucho más sugerentes cuando el autor busca huir de los cánones estrictamente clubbers. Y esta sesión es un buen ejemplo de estas dos premisas; la calidad, en diversos planos, es innegable, pero se echa en falta algo de espíritu aventurero.

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