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Álbumes

Sandwell District Sandwell DistrictFabric 69

8.4 / 10

Como ya se ha dicho por aquí más de una vez, tras el impetuoso boom del techno de Sandwell District llegó un abrupto final abierto. El sello que fundó Dave Sumner, alias Funcion, en Nueva York en 2002 había disfrutado de una larga trayectoria y un lento favor del público durante diez años en los que, contra modas y caprichos de la comunidad clubber, se fueron publicando maxis que resucitaban el espíritu más DIY, asfixiante y clínico del viejo techno de Birmingham. Sumner había sido un pilar fundamental del mítico label inglés Downwards, y desde su exilio voluntario en la Gran Manzana siguió llamando para colaborar y editar a sus amigos de entonces. Surgeon asomó la cabeza por Sandwell District muy tímidamente, pero Karl O'Connor (Regis) sí se involucró por completo, y al enrolar en su propio proyecto de producción más allá de Function al neoyorquino Silent Servant –otro adicto a la oscuridad y los beats como apisonadoras narcotizadas–, Sandwell District como marca permitió la creación de Sandwell District como grupo. Plancharon vinilos que reproducían algo así como el sonido de un aneurisma o la apertura de una hernia, todo a base de pinchazos, dolor y desgarros, y a finales de 2011 dejaron un álbum homónimo para la posteridad, uno de los títulos más sólidos y serios del techno contemporáneo, uno de esos ejercicios de vieja escuela –Mills + Beltram + Surgeon– que recuperaban el espíritu dormido del sello Tresor y dejaban a los nuevos cachorros de Ostgut Ton como aprendices talentosos y esforzados, pero aún inmaduros. Y en ese momento dulce, Function decidió cerrar.

Cerrar significa que paró las actividades del sello hasta nuevo aviso –aún no ha habido aviso, y no tiene pinta de que lo haya– y que del grupo ya se vería, también. Silent Servant editó un álbum en Hospital Productions que daba bastante canguelo, Regis se acercó aún más a Blackest Ever Black para continuar con su insobornable carrera como el productor más letal y bilioso del techno del mal rollo de los últimos 20 años, y Function, paradójicamente, ha entrado este año en la disciplina de Ostgut Ton con un álbum nuevo que tiene aplomo, pero que para ser suyo suena más galáctico y preciosista de lo esperado. Mientras tanto, los rumores de reunión de Sandwell District fueron circulando por aquí y por allá, hasta que su incorporación al elenco de DJs participantes en la serie de mezclas de Fabric se hizo pública –como diría el refrán, menos da una piedra, y vaya pedazo de pedrusco que tenemos aquí; sólo un aviso: Silent Servant ha salido de la ecuación y en 2013 Sandwell District son únicamente Function y Regis–. Esta es la historia hasta ahora y la secuencia de hechos que nos lleva hasta “Fabric 69”, un disco que resulta excitante no por su numeral (hasta aquí las bromitas de adolescente, ¿ok?), sino por la ventana de futuro que abre y, por supuesto, por su selección musical, que es la más imponente que se ha visto en lo que llevamos de año en un DJ-mix comercial. De los 30 cortes seleccionados –en los que se advierte un equilibrio muy sano entre producciones propias del trío (ya sean originales o remezclas), material de amigos y discos de productores afines– no sobran ni los espacios entre letras: este mix es de una coherencia indestructible que da exactamente lo que se espera de Sandwell District dado el prestigio que amasa el proyecto y las expectativas depositadas: una roca más negra que la de La Meca.

Esta crítica poco puede aportar porque el tracklist ya lo dice todo: se inicia con un tema del álbum de Silent Servant en Hospital, prosigue con otro del de Regis en el sello de Berghain, luego entra un remix de Regis para Vince Clarke + Martin Gore –ahí están las presentaciones de los protagonistas–, y la narrativa sigue con su curso fluido: citas a la vieja música industrial ( “Extraction 7” de Boyd Rice y Frank Tovey, o sea, NON + Fad Gadget en Mute), asentimientos a la nueva música industrial (Raime), al post-punk más subterráneo y gótico de los 80 (Ike Yard, en remezcla de Regis) y luego gente mala del techno de los últimos tiempos, heraldos del apocalipsis como Vatican Shadow, Fiedel, Cub, la gente de Frozen Border, Rrose y Mika Vainio. Esto es una sesión de DJ, pero más parece a veces un seminario ordenado de cómo es el techno abisal en la primera y segunda décadas del siglo XXI, cuáles son sus hombres más creativos y sus maestros, cuál es su intención opresiva y descriptiva de un mundo en transformación hacia el desastre. Y esto sólo en la mitad del disco. La otra mitad mantiene el mismo pulso –las mezclas son exactas, el tempo oscila entre lo lento y los acelerones, oscilando entre la oscuridad y unas ráfagas de amabilidad cuando asoman momentos firmados por Carl Craig, Mark Ernestus, Untold, Trevino o Planetary Assault Systems–, y acaba como empezó: dejando claro que aquí hay una comprensión profunda de la historia –¿es una casualidad que “At Night” de Laurent Garnier, firmado como Alaska en 2003 para F Communications, sea el penúltimo track? No, claro que no) y una clarividencia diáfana del futuro del techno. Lo duro de todo esto es que difícilmente van a seguir trabajando juntos, que serán todo ocasiones especiales, pero si van a ser como “Fabric 69” podemos firmar a ciegas: no importará esperar un año, dos o cien si es para que nos claven, como ocurre aquí, el techno más afilado de ayer, hoy y siempre.

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