FabricLive 64 FabricLive 64

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Oneman OnemanFabricLive 64

7.1 / 10

A estas alturas del cuento nadie duda de la valía de Oneman como DJ. Y tampoco hace falta que el emblema hecho club y sello, Fabric, delegue en él la responsabilidad de la entrega 64 de su serie FabicLive para acreditarlo. Los que seguimos la estela de Steve Bishop solemos valorar su técnica nerviosa –mezclando temas cada 50 segundos–, su vasto alcance en términos de géneros musicales –Bishop es capaz de pasar del new jack ochentero al grime mientras se enciende un cigarro con dos piedras y que la mezcla suene limpia– y sus contactos con la amplia escena inglesa, que le permiten ser el primero en tener lo que luego serán los temas del año (con el permiso de Jackmaster, que en el eterno juego de los pares se ha llevado, de cara a la galería internacional, la mejor parte del pastel). ¿Es precisamente eso lo que nos vamos a encontrar en este “FabricLive 64”? Ya aviso que no, que no es el mejor Oneman el que ha confeccionado este set; pero tampoco son éstas las circunstancias habituales en las que nos encontramos normalmente a Bishop frente a los platos.

Ya se sabe, habrá gente que se sienta atraída por el nombre de quien firma esta referencia; habrá otra gente que llegue a escucharla porque forma parte de la ya mítica serie dentro del poti poti electrónico. Para con los primeros, Oneman podría mostrarse un poco escaso; para con los segundos, éste puede ser uno de los sets más disfrutables del año, sobre todo para aquellos que sientan más apego por el espectro británico. Y esa dicotomía entre no decepcionar a fieles feligreses o hacer de un mix una oportunidad para captar nuevos afines es un continuum en este tipo de sets enlatados y vendidos como producto. Así que intentaré obviar mi profuso fanatismo por Bishop y no sentirme herida porque lo único grime que suena en la hora y siete minutos sea una versión pocha bajada de pitch del “Pulse Y” de Youngstar. Tampoco porque solo se haya ido back in the days para recuperar UK Garage; algo, a priori, muy de agradecer por los tracks escogidos (Tuff Jam remixando a Ce Ce Peniston, Steve Gurley haciendo lo propio con Basement Jaxx…), pero no muy propio de Oneman, que casi siempre sorprende con cosas añejas de diferentes palos.

Sea como sea, la selección tiene tramos vibrantes combinando material con relativa poca cobertura mediática – “Night Hunter” de Fis-T es de esos temas que muchos deberían recuperar para sus maletas– con semi-himnos de los últimos tres años de música de club en el Reino Unido: “2020” de SBTRKT, “The Shrew Would Have Cushioned The Blow” de Joy Orbison o “Wut” de Girl Unit en las manos de Claude Vonstroke. Todo ello mezclado con esas joyitas que, por cualquier razón, se te han escapado (“Salsa” de Doubleheart me ha hecho recordar lo atento que tiene que estar uno a las referencias de Nonplus) y con lo que probablemente sean justificadamente los temas del año en materia de baile, “Ellipsis” de Joy Orbison y “Untitled” de Pearson Sound. Y a pesar de que la selección de bombas de relojería para el sentido del ritmo es de alto standing, continúa fluyendo a través de la mezcla la sensación de que falta algo, un chispazo que te haga prestar atención a lo que oyes y dejar lo que estés haciendo en ese momento. Le falta espontaneidad, que es una de las grandes virtudes de Oneman en vivo; pero también algo imposible de pedirle en este contexto por razones obvias.

Las 24 canciones discurren con mezclas alargadas, no demasiado estudiadas pero sí nítidas. De esos pequeños descuadres fruto del directo, las subidas y bajadas de fader, el ritmo vertiginoso de encajar hits sin límites temporales ni estilísticos que han elevado a Oneman a la categoría superior aquí no hay ni rastro. Y se echan de menos. Y a pesar de todo, después de escucharlo, he añadido tres ítems a mi wishlist de Boomkat.

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