FabricLive 59 FabricLive 59

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Four Tet Four TetFabricLive 59

8.6 / 10

Four Tet  FabricLive 59 FABRIC

Decía Four Tet al hilo de su “FabricLive 59” que la sesión no pretendía reflejar su visión como DJ de un modo coyuntural, sino más bien trazar un recorrido emocional a modo de homenaje a las noches de Fabric y, por ende, a la escena clubber underground londinense. Un circuito en el que Kieran Hebden lleva inmerso cerca de 15 años y cuyas constantes mutaciones seguramente han dejado más de una huella en su constante evolución como productor y DJ. Porque él ya estaba ahí cuando se editaron los primeros 12” de UK-Garage que inauguran la sesión y sigue estándolo hoy en día, ahora convertido en actor principal y editando discos como el “Locked” que la cierra.

No es extrañar, pues, que sabiéndose en una tarima privilegiada, haya querido devolver los servicios prestados con un mix que explique al mundo lo que es vivir una noche de fiesta en la capital británica, concretamente, en su templo por antonomasia. Todo desde la perspectiva de las propias experiencias y emociones acumuladas a lo largo de años viviéndolas desde los dos lados de la barrera. Para lograr la mejor ofrenda posible, Hebden se puso el mono de trabajo y aplicó tres recetas que nunca pueden faltar en la construcción de un buen mix: rigor y ahínco en la búsqueda y selección de tracks, meticulosidad en la ejecución (a pesar de estar grabada con ordenador todo el audio procede de vinilo, hasta el punto de que Hebden planchó acetatos de sus tracks inéditos para mantener el mismo tacto sonoro a lo largo de todo el minutaje) y esmero y grandes dosis de talento en el diseño de la musicalidad global.

Después de una intro en la que se mezclan grabaciones de campo del propio club con los arpegios mutantes del experimentador francés Michel Redolfi, regresamos al año 1998 de la mano de dos obscuros clásicos firmados por Crazy Bald Heads y Persian, respectivamente. Ese año Four Tet debutaba en Output con “Thirtysixtwentyfive” y los efluvios de la primera explosión garage eran su banda sonora los fines de semana. Cuando pasado el primer tramo entran los strings del “ Sais” de Floating Points, Hebden ya ha logrado tejer una atmósfera embriagadora contraponiendo la liviana oscuridad de los primeros cortes con la aspereza del grime de Youngstar (el mítico “Pulse X” que firmó cuando aún era Musical Mob). De ahí volvemos a retroceder, esta vez hasta las primeras erupciones del UK-Funky con el “Mr Bean” de Apple. Cabe destacar que todos los discos citados hasta la fecha son virtualmente inencontrables, de hecho Hebden ha explicado que pasó mucho tiempo hablando con coleccionistas y dealers de discos y largas noches en Discogs para poder hacerse con copias en perfecto estado. Una lista en la que también debería aparecer el “Waiting” de Genius, la canción que cierra la primera parte de la sesión.

La partición del mix es conscientemente enfatizada volviendo a introducir grabaciones de campo combinadas con la música de aires cósmicos de algún reputado investigador sonoro, en este caso David Borden. A partir de aquí, Hebden deja de lado los ritmos sesgados y se arrima a la pulsión 4/4, un elemento que ha tenido una presencia creciente en su música de los últimos tiempos. Así pues, entra en escena el techno sombrío y repiqueteante de gente como STL y C++ para después volver a revivir esa euforia triste tan inherente a Londres con el “Street Halo” de Burial. Un juego de claroscuros que también se mantiene a lo largo de la sección house, que cuenta con Ricardo Villalobos como invitado especial. Y es que es notorio que Hebden comparte con el chileno el gusto por las texturas arcillosas y la organicidad como elemento primordial en sus construcciones. Con su reciente “Pyramid” entramos en la fase final del mix, en la que vuelve a recuperar un clásico seminal del UK Garage y se acerca tímidamente a Chicago de la mano de Armando Gallop y Steve Poindexter.

Una nueva ración de grabaciones de campo dan forma a la “Outro”, antes de poner el broche con el también propio “Locked”, un track que articula a la perfección el estado de placentera ingravidez existencial en el que uno entra una vez sale por las puertas del club y se enfrenta a los primeros rayos de sol sabiendo que acaba de vivir una noche gloriosa. Esos momentos inherentes en cualquier apéndice de fiesta en los que la serotonina sigue campando a sus anchas para convencernos de que los momentos que se acaban de vivir serán para siempre, un reducto de felicidad al que agarrarse. Y esto es, en suma, esta bendita sesión. Un documento emocional al que cualquier seguidor de la música electrónica debería aferrarse cada vez que necesite recordar o re-afirmar el potencial evocador y la promesa de felicidad que se esconden detrás de las cuatro paredes de un club. Y si encima has seguido de cerca la escena británica de los últimos tres lustros, seguramente hará que te salten las lágrimas. Magistral.

Franc Sayol

“Locked”

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