Fabric50 Fabric50

Álbumes

Martyn MartynFabric50

8.3 / 10

Martyn  Fabric50 FABRIC / PIAS SPAIN

Situación dramatizada: domingo de café con pastas y tertulia en la cocina. “¿Sales mañana?”, me preguntan. “No, tengo que hacer la crítica del Fabric de Martyn. “¿Martyn? ¿Qué Martyn, el del dubstep?”. A lo que salta otro colega: “¡Hala! Noo… este tío hace techno, ¿no ves que es yanqui?”. “¿Qué techno ni qué yanqui ni qué niño muerto?”, le espeta el otro, “¡éste es inglés y hace dubstep!”. Entonces es cuando ambos buscan a la vez mi mirada de aprobación, a lo que respondo: “buff… Cómo te lo diría, ¿house tribalero?”. Asienten con incredulidad. Y yo me justifico: “eh, que el segundo tema del disco sale en un recopilatorio de Chus y Ceballos…”. Risas. Y es que el holandés (se cae otro estereotipo para mis colegas), si se caracteriza por algo, es por su habilidad para haber rehuido de la molesta etiqueta de género. Lo ha conseguido guiándose por su instinto en cada sesión. Llega, ve qué onda y pincha sobre la marcha, improvisando con la playlist, que no con la técnica. Después de más de trece años de experiencia, uno da por hecho que las mezclas salen casi por inercia. Sin embargo, con esto no basta para tener la receta del éxito. Hay que echarle constante curiosidad; hay que querer tener siempre aquello que la infinita creación musical está pariendo; y tenerlo al día. Y, ¿por qué entonces hay temas en este “Fabric50” como Air Raid de Levon Vincent fechados en 2006? Tened piedad, coño. El chico también tiene derecho a gozárselo un poquito, ¿no? ¿Puede el DJ poner algo de lo que a él le guste? No seáis egoístas…

A pesar de que la sesión que nos ocupa sea enlatada, todos los factores explicados en el párrafo anterior –en los que el público tiene su propio papel en los designios de la sesión– pueden aplicarse en este caso. Este “Fabric” en manos de Martyn no tiene más intención que ser, simple y llanamente, una sesión de Martyn. Así como el anterior FabricLive” de Buraka Som Sistema podía tener algún sentido promocional, o el “Fabric49” de Magda tomaba el cine de terror de los setenta como hilo argumental con motivo de la cercanía de Halloween, este “Fabric50” pone de relieve qué tipo de melómano es su autor; una declaración de principios, vamos.

Para ello tira de sus propios temas, más cercanos al dub (por ejemplo, Friedrichstrasse) y sus remixes recíprocos: se deja remezclar por Redshape o Ben Klock en “Seventy Four” e “Is This Insanity”? Y remezcla (¡electro art-rock, qué ecléctico!) en “Circles” de Detachments. Pero también tira de dubstep (Roska y Kode9 presentes), de wonky (el medley empieza con esa maravilla que es Joy Fantastic de Hudson Mohawke) y de cosas más garageras, como Joy Orbison, lo que pone de manifiesto que el chico también es asiduo a los podcast de la BBC, o Maddslinky (a.k.a. Zed Bias). Un tío que le da tanto al funk como al garage, siempre con ramalazo de inmigrante caribeño y que con el tema Lost On Tenori Street se marca una lección de house tribal que más quisieran Chus y Ceballos… Esa línea melódica de marimba es, simplemente, una “gustera”. No podemos pasar por alto la aparición en el elenco de Actress, con el que el holandés comparte stage en el club londinense de vez en cuando, o dBridge, con quien firma conjuntamente el tema “These Words”y que, curiosamente, se encarga de la mezcla del próximo “FabricLive 50”. Quiero pensar y pienso que este tipo de coincidencias derivan del simple hecho de que los artistas comparten ambientes profesional. Pensar que la gente de Fabric, a estas alturas, se pone quisquillosa con los artistas es demasiado enrevesado.

¿Cómo hemos pasado del wonky al house tribal? Eso mismo me pregunté yo cuando escuché por primera vez la sesión. Pero Martyn te las cuela bien lubricaditas, sudorosas, resbaladizas. De pronto estás en un tugurio bajo tierra del East End londinense rodeada de nubes de ganjah como apareces en el DC10 de Ibiza, escuchando electrohouse con subidones esquizofrénicos mientras los aviones que llegan a la isla sobrevuelan tu cabeza. Al minuto 1’52’’ del Rat Alert de Jan Driver me remito. Poca broma. Ni Traktor ni hostias. Wonky, electrohouse, oscurantismo techno americano, garage y dub no pegan ni con los vaqueros. Pero Martyn lo consigue y la clave del éxito es la confianza en sí mismo. En ser él y punto. Así cualquiera le pone etiquetas…

Mónica Franco

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar