Eye Contact Eye Contact

Álbumes

Gang Gang Dance Gang Gang DanceEye Contact

8.6 / 10

Gang Gang Dance  Eye Contact 4AD

La nostalgia y la utopía son dos sentimientos que, como dice Baudrillard, persiguen un objetivo escurridizo: un pasado imposible de recuperar en el primer caso y un futuro idealizado y prácticamente imposible de llevar a cabo en el caso del segundo. Buena parte de la música popular del último siglo oscila entre los impulsos nostálgicos y utópicos (o distópicos), de modo que ahora mismo parece que vivimos un momento eminentemente nostálgico en lo musical, como consecuencia de la abrumadora facilidad con la que toda la historia de la música popular se ha vuelto disponible en la red, casi pulverizando las distinciones entre pasado y presente musical.

Pero las cosas nunca son tan sencillas, y así por ejemplo la hauntology estuvo impulsada desde el principio por la nostalgia provocada por las promesas no realizadas de las utopías pasadas, mientras que por otra parte todavía nos podemos encontrar grupos como Gang Gang Dance, que lucen un difuso espíritu utópico reflejado tanto en su método de trabajo, basado en la improvisación, como en su combinación de elementos musicales de distinta procedencia tanto en el tiempo como en el espacio.

Partiendo, como lo hacen, de improvisaciones, es impresionante que el resultado en “Eye Contact” tenga un aspecto tan pop, aunque solo sea en la superficie, ya que a pesar de los continuos ganchos melódicos, los temas de este disco escapan de la estructura tradicional de las canciones pop. Es evidente lo bien que se conocen los componentes actuales del grupo entre ellos, y esta es la causa directa de que cada uno de los temas, dentro de la flexibilidad de sus estructuras, parezca tener una irrefutable lógica interna. Así, lo más interesante del disco es comprobar cómo los temas fluyen y van creciendo en intensidad, cómo dialogan unos elementos con otros, y como estallan inevitablemente en deliciosos momentos de éxtasis. El ejemplo más obvio, claro, es el de “Glass Jar”, los once minutos con los que arranca el álbum desperezando al oyente y remitiendo a las excursiones cósmicas de los setenta. Aquí ya se puede apreciar que la batería de Jesse Lee, la más reciente incorporación al grupo, hace que los temas ganen en solidez y tensión, convirtiéndose en uno de los elementos claves para la sensación que provoca el disco de que todo está en su sitio.

Ya en “Saint Dymphna” la banda neoyorquina demostraba un gran interés por la música de baile y, en particular, por algunos sonidos del hardcore continuum, que ellos han integrado como un elemento más dentro de su particular estética. En este sentido, “Mindkilla” es el mejor ejemplo con sus sintes eufóricos e incluso ocasionalmente brutalistas, que la convierten, estratégicamente situada a la mitad del minutaje, en el momento climático del disco y posiblemente una de las mejores canciones del año. Aunque quizás su mayor audacia en esta ocasión supone su acercamiento al RnB mainstream de los ochenta, sublime en “Romance Layers” –colaboración de Alexis Taylor de Hot Chip incluida– que suena con la misma calidez que las producciones del icónico Compass Point Studio. Precisamente es esa calidez codificada en la lustrosidad RnB –también presente en el reverso luminoso de Cocteau Twins que es “Sacer”– la que hace que la banda amplíe su paleta emocional y les haga en esta ocasión todavía más irresistibles, al tiempo que reafirma su vigencia entre la nueva generación de músicos pertenecientes a la denominada por Simon Reynolds como “zones generation”, en referencia a la web Altered Zones, una generación sobre la que los propios Gang Gang Dance ejercieron una importante influencia con su anterior álbum.

A lo largo del disco se pueden escuchar rastros de músicas orientales, africanas y europeas. Esto de tener una lista de influencias de distintos continentes está a la orden del día, pero conviene recordar que es algo que, no sólo Panda Bear con “Person Pitch”, sino también ellos con “Saint Dymphna”, consiguieron demostrar que se podía hacer sin caer en tópicos exóticos, aún a pesar de que este enfoque esté muy determinado por reflejar un sentimiento espiritual en su música, lo que les acerca a la new age, antes tan denostada y en parte recuperada por la nueva generación mencionada anteriormente. Precisamente, es en este sentido como “Eye Contact” puede interpretarse como un disco utópico, en el que el optimismo evita caer en la melancolía nostálgica para investigar nuevas posibilidades para el pop. Es, por tanto, el disco más directo y disfrutable de Gang Gang Dance, hasta el momento la versión más lograda de la identidad sonora de un grupo que disfruta mirando hacia adelante, depurando cada vez más su sonido.

Iván Conte

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