Exp Exp

Álbumes

Frank Bretschneider Frank BretschneiderExp

6.9 / 10

Frank Bretschneider  Exp RASTER-NOTON

El sonido es mesurable. Puede ser traducido a valores numéricos. En tanto que fenómeno físico, dado que no es más que un movimiento ondulatorio, la señal de audio es cuantificable en base a su longitud, frecuencia y amplitud. En el ámbito digital, a partir de su código fuente. Más allá de sus connotaciones psicológicas y de su codificación cultural, el sonido, y la música por extensión, son por tanto susceptibles de ser reducidos a enunciados matemáticos. Fórmulas que pueden ser empleadas en un medio distinto, por ejemplo el vídeo, para controlar parámetros asignados de manera arbitraria –movimiento, velocidad, color, etc.– y establecer, así, una relación simultánea y directa, sincrónica, entre lo que se oye y lo que se ve.

A este proceso se le suele llamar visualización –sí, como esa función tan simpática de la que dispone tu iTunes o tu WMP–, y es uno de los recursos más socorridos hoy día en la escenificación de la música electrónica en vivo, pese a que su origen teórico puede localizarse ya en el Gesamtkunstwerk wagneriano y su desarrollo factual en la obra de Oskar Fischinger. Fue precisamente Fischinger quien en cierta ocasión sentenció: “Al artista verdadero no debería importarle ser entendido o no por las masas. Debería hacer caso únicamente a su Espíritu Creativo y satisfacer sus más elevados ideales, teniendo plena confianza en que ésta será la mayor aportación que puede hacer a la Humanidad”.Viene la cita al caso porque, paradójicamente, es la visualización del sonido el refugio donde actualmente se cobija un elevado tanto por ciento de los productores de música electrónica con tal de reducir la presión de una tradición escénica netamente pop a la que prácticamente nadie parece dispuesto a renunciar. La falta de espectacularidad visual intrínseca al live-act electrónico –un individuo y su(s) máquina(s): no hay más– sigue siendo un plato de difícil digestión para un segmento enorme de la audiencia. La música no parece ser suficiente. De ahí la añadidura, casi siempre a posteriori, casi siempre injustificada, de los dichosos visuales. Nada mejor que algo a lo que mirar para amansar a las fieras. Así estamos aún.

Existe, no obstante, un reducido grupo de artistas cuya obra, retomando en cierto modo el concepto wagneriano del arte total, no puede ser concebida sin la interacción entre el sonido y la imagen. Frank Bretschneider es uno de ellos. Y “Exp”, su séptimo álbum –decimoquinto si contamos sus cinco entregas en formato largo como Komet y sus colaboraciones con Taylor Deupree, Peter Duimelinks y Bovine Life–, su apuesta más comprometida con su Espíritu Creativo. Lo cual supone, al mismo tiempo, su mayor virtud y su principal defecto.

“Exp” se presenta en formato doble CD. Uno de los volúmenes contiene un total de treinta y cinco cortes de audio. El otro, una película con la visualización de los veinte primeros presentados en una única, deslumbrante secuencia. El problema radica, justamente, en esta elección de formato. A mi modo de ver, un único DVD –o CD de datos, que para el caso es lo mismo– habría sido más adecuado, tanto para la fruición del trabajo de Bretschneider como a nivel simbólico, dando a entender la unidad indisoluble entre audio y vídeo que significa a “Exp”. Porque tal y como se presenta, la obra cojea. Los dieciocho minutos que dura el vídeo saben a poco –sobre todo teniendo en cuenta que han transcurrido tres años desde la edición de “Rhythm” y que el germano nos tenía acostumbrados a un álbum anual–, y la música no acaba de funcionar. No porque carezca de calidad, pues es una impecable síntesis del, llamémoslo así, “Sonido Bretschneider” –economía tímbrica, connotaciones dub, pulso funk, construcciones hiper-complejas–, sino porque la duración de los temas parece depender por completo de sus posibilidades en el ámbito visual. De este modo, el oyente se encuentra ante treinta y cinco sketches –soberbios, pero sketches; lo mismo que ya sucedía en “Aerial Riverseries” (Whatness, 2002)– cuya falta de desarrollo y continuidad acaban derivando en pura frustración. Demasiadas cosas buenas apuntadas y muy pocas concluidas para deleite de la Humanidad. Eso sí: seguro que en directo es una maravilla.

Oriol Rosell

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