Evolve Or Be Extinct Evolve Or Be Extinct

Álbumes

Wiley WileyEvolve Or Be Extinct

7.2 / 10

BIG DADA

Las señales son esperanzadoras: hace un mes y medio el volumen 17 de la serie de sesiones Rinse presentaba al tándem Elijah & Skilliam en pleno frenesí de beats rudos y sonidos incómodos; hace unos días se volcaba en la Red “DirteeTV.com”, apabullante mixtape con la que Dizzee Rascal rompe con su trayectoria reciente y plantea el regreso a su propia esencia; y estos días Wiley vuelve a la actualidad con un nuevo álbum, segundo ya en el plazo de siete meses, que tiene las ideas muy claras y sabe cómo materializarlas. Con esta sucesión de buenas noticias es lícito preguntarse si el grime ha vuelto –por mucho que todos tengamos claro que nunca se fue y que en los últimos años se ha mantenido tenso y vigente en su renovado de estado de semiclandestinidad– y si existe realmente un propósito de enmienda generalizado entre los tótems de la escena para volver a los tiempos de esplendor mediático y fulgor creativo del género. Quizás fantaseamos, pero esta vez lo hacemos con algunos argumentos de base que invitan al optimismo.

“Evolve Or Be Extinct” no garantiza en ningún momento ese comeback deseado y perseguido al lado más salvaje, crudo y mugriento del subsuelo musical británico, que nadie se haga una idea errónea, pero es un magnífico disco con el que Wiley reafirma posiciones y matiza lo que ya anunciaba su predecesor, “100% Publishing”, que no era otra cosa que la huida consciente de la fórmula más ligera y comercialmente explícita de “See Clear Now”. Sin renunciar a una idea integradora y ecléctica del grime, que aboga por incluir esporádicas referencias al house o al pop, esta vez en dosis mínimas, las canciones incluidas en este nuevo álbum apelan a la versión más austera y clínica de su discurso, con una producción sin esos adornos ni guiños melódicos que puedan despistar al oyente de lo que realmente merece protagonismo según el autor: los beats, desnudos, puro esqueleto, de perfil más intrincado, y las rimas, cachondas y cabreadas al mismo tiempo.

“Link Up”, el single avanzadilla del disco, es una idónea vía para resumir y exponer su contenido: estribillo a la vieja usanza, ritmo electro ralentizado y flow atropellado. Es la tónica general del recorrido, con la salvedad de “Only Human”, balada pasteleada de inspiración norteamericana, “Miss You”, con un innecesario revival autotune, o “Boom Blast”, la cuota uptempo del listado. El resto, de color gris, textura metálica y sonido abrupto –y de duración excesiva y algo cansina en los minutos finales, todo hay que decirlo– no solo ayuda a recuperar la mejor versión posible del productor y MC, sino que refuerza la sensación de que el grime no ha dicho la última palabra en las siempre competitivas guerras del underground londinense.

David Broc

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