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Álbumes

Simon Bookish Simon BookishEverything / Everything

7.5 / 10

TOMLAB

El inquieto sello germano Tomlab se saca de la manga un artista de esos que a primeras podría ocasionarnos un serio empacho, sobre todo si se le atiende únicamente de un modo superficial y ramplón. Simon Bookish es un tipo que da un poco de grima al verlo en la portada, con unas enormes gafas y enfundado en vestuario chillón y de dudoso gusto. Además, seguramente, y escuchado lo escuchado, se cayó de pequeño en la marmita de la new wave, el synthpop, el cabaret, el kraut, el rock sinfónico, el glam y el pop barroco. Le pedía a papa noel los discos de Cole Porter, The Residents, Tubeway Army, Roxy Music, David Bowie, Sparks, Klaus Nomi, The Human League, Genesis, Shakatak y Scott Walker. Podríamos estar enumerando durante mil caracteres más las influencias de Simon Bookish. Es una big band travestida y con ganas de popper. Es un parque de atracciones con el engranaje de purpurina. Es un Herbert que en lugar de echarle ojitos a Dani Siciliano, se hubiese ido de fiesta con Laurie Anderson, Marc Bolan y Owen Pallet. Pensarán, ustedes, no sin razón, que ni hartos de vino se puede sostener un disco de tan sólo cuarenta minutos con tal collage (estableciendo un paralelismo con el mundo de la gastronomía, unos podrían llamarlo bodrio; otros, los más inteligentes y aventureros, no dudarían en asemejarlo a un buen salmorejo cordobés con su posterior dosis de antiácido incluído), que antes se deleitan con el bello silencio que ser torturados por un tipo con ínfulas de ser el compositor de pop definitivo. Para cargarlo todo un poco más, se ha rodeado de quince músicos de educación clásica, por lo que arreglos de saxofón, piano, órgano y arpa están asegurados. Personalmente, qué quieren que les diga. He disfrutado como un enano escuchando de cabo a rabo este delicioso batiburrillo esnobista (muy) pagado de si mismo, encantadísimo de haberse conocido. Me reconcilia con mi yo más pedante, y me hace querer ser el único que lo oye y lo cuida con mimo y esmero, pero sería una injusticia. Háganse con una copia y descubran, a la voz de ya, a un maestro del patchwork. Antonio Bret

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