Everything In Between Everything In Between

Álbumes

No Age No AgeEverything In Between

8.3 / 10

No Age Everything In Between SUB POP

El guitarrista Randy Ranhall y el batería Dean Spunt han pasado de ser los iconos no-fi de la escena The Smell a codearse con esferas de alta alcurnia. Desde que entregaron “Nouns” en 2008 han estado nominados a los Grammy, han tenido algunos de sus temas sonando en el MoMA y se han abierto a la parcela de las bandas sonoras, un territorio, a priori, en las antípodas de su ideario sónico. Revisiones de Jean-Jacques Annaud y encargos para Rodarte mediante, tanta sofisticación podría haberles hecho perder el norte, mas su vertiente do it yourself sigue incorruptible. En “Everything In Between”, su tercer largo de estudio, estas cuatro manos prodigiosas siguen sonando como un ejército. La estrategia de Ranhall y Spunt no ha variado ni un pelo, sigue siendo la de los mejores generales. Ellos saben bien que perpetrar siempre un ataque que pille al enemigo desprevenido es la mejor baza para noquearle.

Después de un disco tan sustantivo –valga la redundancia– como “Nouns”, los angelinos han tomado una decisión deductiva: han optado no tanto por seguir escalando la escarpada línea de la abstracción rock como por concretar y fijar su sonido dentro de límites más… convencionales.

Seis meses les ha llevado grabar este “Everything In Between”, un trabajo que no es el disco de No Age más ambicioso pero sí el más potencialmente asequible para la masa. Su acabado es menos agresivo en la destrucción de barreras estilísticas pero el músculo del dúo se mantiene bien fibrado, puro raw power. Las aspiraciones por dotar al garage de aristas ambientales siguen igual de presentes, aunque ya no las ilumine, cegándolas, el foco principal. Ahora el punto de vista adoptado es más decididamente pop y se beneficia de mayúsculas melodías y pirotécnicos estribillos engarzados en temas, en definitiva, mucho más directos. Por eso, más allá de prefijos que valgan, “Everything In Between” suena simple y llanamente a gran disco de rock.

Algunas claves de estilo y estructura en cuanto a las canciones. Casi todas parten de la Velvet o, lo que es lo mismo, de las infinitas semillas sembradas por los padres putativos del rock. Su reflejo más cristalino se observa en “Skinned” aunque despunta sobremanera en “Common Heat” (velvetiana desde el título) y en la seductora “Chem Trails”, con una voz más alta que otra al más puro estilo “Lady Godiva’s Operation”. “Depletion” y el acelerón final de “Valley Hump Crash” aceleran veinte años para delante y se colocan al ladito de Hüsker Dü, otra de las huellas dactilares marcadas a fuego en el carnet de identidad de No Age. Siguiendo estas coordenadas, es inevitable definir a la fantástica “Fever Dreaming” como una jaula mybloodyvalentinesca donde encerrar a los Ramones. Y es que la sombra de Kevin Shields es alargada, tanto en los tramos más frontales como en los más atmosféricos ( “Katerpillar”). Gobierna con soltura la segunda mitad del álbum, cobijando en su regazo a la nebulosa de “Sorts” y a los dos instrumentales compuestos individualmente por Dean ( “Dusted”) y Randy ( “Positive Amputation”).

Es en esta segunda parte del metraje donde encontramos resquicios de los No Age más cercanos a “Nouns”, los más preocupados por difuminar los contornos del rock y menos por intentar fijar sus límites. Con todo, el balance general de “Everything In Between” es el de la concreción ( “Glitter” y “Shared And Trascend” son sensacionales) y el de una precisión más definida en lo que se refiere a los inviolables mandamientos punk-rock. Aunque como visión de conjunto, “Everything In Between” no alcance las cumbres de su antecesor –uno de los mejores tratados de texturas recientes–, la potencia es igual de evidente y el esqueleto se mantiene robusto. Diremos, eso sí, que más que zarandear al oyente en medio de una ventisca, le hace otearla desde lejos y le ayuda a prepararse para capear el temporal. Puede que no signifique un paso tan decisivo en la reinvención estética del punk convertida en denominación de origen del dúo. Por seguir una comparación aplicada, concluiremos teorizando que más que el esperado paso de “Isn’t Anything” a “Loveless” (My Bloody Valentine), este trabajo se equipararía al diferencial existente entre “Psychochandy” y “Automatic” ( The Jesus And Mary Chain) o al de un ejemplo similar en la carrera de, por ejemplo, Dinosaur Jr. Levísima desilusión, pues.

Cristian Rodríguez

No Age. Glitter.mp3

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