Everything Goes Wrong Everything Goes Wrong

Álbumes

Vivian Girls Vivian GirlsEverything Goes Wrong

7.3 / 10

Vivian Girls  Everything Goes WrongIN THE RED

“The Story of the Vivian Girls in What is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinnian War Storm, as Caused by the Child Slave Rebelion” es una de las novelas más largas de la historia, 15.000 páginas regidas por una macabra iconografía fantástica que permanecen sin publicar. El misterio de su autor, el literato y dibujante Henry Darger (tomado por loco desde que era un niño), viene fascinando desde hace tiempo a diversas bandas del circuito underground casi tanto como la iconografía de H.P. Lovecraft, los personajes de Gorey o la Alicia de Carroll. Muchos le han rendido algún tipo de tributo, desde veteranos como The Residents o Camper Van Beethoven hasta renovadores del hardcore como …Trail of Dead o Fucked Up y estrellones del indie del calibre de Sufjan Stevens y Animal Collective. Nuestras protagonistas también. En 2007, Vivian Girls se bautizaron igual que los más afamados personajes de Darger, aquellas adolescentes chavalas que el outsider americano solía dibujar dotadas de micropenes.

Cassie Ramone, Kickball Katy y Ali Koehler encarnan a la perfección ese talante de muchachas en flor tonteando con el lado salvaje. Y lo consiguen en un momento en que el contingente de bandas exclusivamente femeninas se retrae, con Sleater-Kinney prejubiladas, Erase Errata, Electrelane y The Organ en el paro y candidatas como Mika Miko buscando todavía su nicho profesional. Encumbradas la pasada temporada como cabeza de pelotón de la ola no-fi que nos azota, ahora encaran el difícil segundo trabajo con miedo, con un aparente recelo a la resaca de aquel hype subterráneo que las colmó de piropos tanto como de críticas. Es una inseguridad que aparece al instante, desde la portada: con su genial guiño a Monty Python, Vivian nos dan a entender que ahora lo que buscan es el escondite perfecto, una buena defensa desde donde seguir disparando. Los títulos del disco y de casi todos los temas también lo corroboran. Algo pasa en “Todo Va Mal”, hay algo que no se supera, que impide dormir, canciones como problemas que se llaman “Desierto”, “Tensión”, “El Final” o “Supervivencia”.

Sí, como habían advertido recientemente, éste un trabajo mucho más oscuro. También más extenso, con más canciones, más largas, que tardaron en grabar justo el doble de tiempo que su primer álbum: de tres días entonces a seis ahora. En el proceso, casi siempre tomaron por buenas las primeras tomas, mostrándose deliberadamente reguleras en producción e interpretación, algo que ya les va bien. Lo bueno es que, a piñón aunque con pies de plomo, expanden un poco más sus coordenadas de posición y exploran nuevas vías por las que canalizar su rabia artística. Algunos las han tachado de brasas, precisamente los mismos que preferirían otra pildorita de apenas veinte minutos cargada de cándidos errores a un disco como éste, más irascible y maduro. Pero lo cierto es que todo lo que nos hizo amarlas sigue intacto aquí. Si en su primer trabajo te quedabas con ganas de más, en “Everything Goes Wrong” todo se amplía. No es ni mejor ni peor, suena igual de impertinente y cabezón, monótono y destartalado pero menos. Su única pega es extramusical y consiste en que no cuenta con el chispeante factor sorpresa de la iniciación.

Por lo demás, todo muy en su sitio y más compacto, con baterías cabronas, aires C-86 tirando a Lush, ráfagas de surf y, sobre todo, herencia femenina por un tubo dibujando un arco que parte de las girl groups de los sesenta y alcanza el alboroto de Olympia. “Survival”, “You’re My Guy” y esa “Out For The Sun” en la que desbarran a granel, son pasables ráfagas de euforia punk que, aunque contundentes, no se rigen por su punto fuerte, esto es, la senda a seguir que marcaron las sobresalientes “Tell The World” y “Where Do You Run To?”. Pero cuando retoman ese camino, siguen al rojo vivo. Hablamos de los temas de mayor puntería melódica y calado en las armonías, esos en los que buscan y encuentran el santo grial de la dulzura pop. Son las mejores Vivian, las más inquietas y curiosas, las del pellizco jangle de “When I’m Gone”, la forzada sencillez de “The End” y “Can’t Get Over You” (con su solo cavernícola en plan The Ventures), la dilatada tirantez de “Tension” o esa balada final que entregan, derrotadas, ‘antes de empezar a llorar’. Todas ellas se pegan como un mal chicle y acaban anotadas en su lista de canciones notables.

Cristian Rodríguez

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