Ester Ester

Álbumes

Trailer Trash Tracys Trailer Trash TracysEster

7.7 / 10

DOMINO

“Ester” es un LP cautivador, bellamente inquietante, que me arrastra irresistible e implacablemente al sueño del agente Cooper en el segundo episodio de “Twin Peaks”. Permitidme que os lleve hasta allí, porque tengo la plena certeza de que esta comparación se sostiene. La escena del sueño, para quien no la haya visto o no la recuerde, va así: en una habitación completamente roja, un enano (al que conoceremos después como “el hombrecillo del otro lugar”) se vuelve al protagonista, Cooper, y le dice: “¡Venga, muévete! Tengo buenas noticias. Ese chicle que tanto te gusta va a volver a estar de moda”. Luego apunta a una mujer sonriente y continúa: “Es mi prima. Pero, ¿no es casi parecida a Laura Palmer?”. Cooper mira a la mujer y exclama: “Pero… si es Laura Palmer. ¿Eres Laura Palmer?”, a lo que ella, en broma, responde “siento como si ahora lo supiera, pero a veces mis brazos se doblan hacia atrás”. El hombrecillo del otro lugar concluye con la frase “ella guarda muchos secretos. Allí de dónde nosotros venimos, los pájaros cantan una canción bonita y el aire siempre está cargado de música”, antes de levantarse de su silla y ponerse a bailar, momento en el que la mujer besa a Cooper, lenta y seductoramente. Podríamos pensar en el hombrecillo del otro lugar como si fuera Trailer Trash Tracys, tentador y sugestivo, bailando al ritmo de una música fuera de tu alcance. El álbum que presentan es esa ilusión de ‘Laura Palmer’ –una abstracción borrosa de lo que has estado buscando, masticando el chicle que tanto te gusta mientras ofrece una fina sugerencia de besos furtivos–. Y sí, lo habéis adivinado: nosotros seríamos el sonámbulo seducido, Dale Bartholomew Cooper.

“Ester” entra con estrépito gracias a “Rolling (Kiss The Universe)”, un choque de ronroneos, baterías erráticas y melodías murmuradas, como si fuera un ordenador roto que se recompusiera para tocar la canción pop perfecta. De ese juego de acordes desestabilizados surge “You Wish You Were Red”, un homenaje borroso a David Lynch centrado en una línea de bajo tomada prestada a Badalamenti y con Susanne Aztoria en el papel de la maravillosamente displicente Julee Cruise. Suena glorioso. “Los Angered” es igualmente encantadora, como si My Bloody Valentine planearan una versión de The Ronettes con una caja de ritmos defectuosa para luego sonar en un jukebox bañado en cola y con los acordes clásicos tocados con dedos de azúcar empapados en café.

Trailer Trash Tracys tienen un sonido encantador, difuso, contracorriente: consiguen que lo familiar suene extraño. El sueño de Cooper, si se recuerda, se grabó al revés –es decir, los actores hablaban leyendo las líneas del final al principio– y luego se reprodujo a la inversa para conseguir ese efecto de voz desplazada. Aquí pasa algo parecido; el disco suena peculiar, como grabado de forma anómala. Lo que suena habitual, pasa a ser insólito; las voces parecen tartamudeos casi sin sentido. En “Ester”, Trailer Trash Tracys explican que han utilizado una escala tonal insólita, recortando una nota en cada acorde, para pasar a tener siete en vez de ocho notas por octava. Esto da como resultado una atmósfera parecida de incerteza, vagamente descentrada, siempre al filo de caerse a pedazos. Si no, escúchese “Strangling Good Guys”, un tema ensoñador, en el que parece que se rescate la voz más aguda de Trish Keenan.

“Ester” es un debut notable. Estribillos infalibles y clásicos, con los brazos doblados hacia atrás, secretos y fascinantes, como un beso que se tuviera que descifrar con dificultad. Trailer Trash Tracys son un cuarteto de Londres, pero en realidad vienen de un lugar más allá del horizonte –sus beats no tienen silueta, son formas de filos borrosos–, un lugar en el que los pájaros cantan una canción bonita y siempre hay música en el aire.

Jessica Jordan-Wrench

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