Essex Arms Essex Arms

Álbumes

Darren Hayman & The Secondary Modern Darren Hayman & The Secondary ModernEssex Arms

8.3 / 10

Darren Hayman & The Secondary Modern Essex Arms FORTUNA POP- ACUARELA

La segunda parte de la trilogía que el ex Hefner piensa dedicar a su ciudad (Essex) es tan encantadoramente triste como un helado de fresa abandonado a su suerte en un banco del parque o el último viaje de una montaña rusa en ruinas. Sí, “Essex Arms” debería venderse con la etiqueta “frágil” bien visible en la cubierta, porque el bueno de Darren parece haber empaquetado en sus doce canciones todo el material extremadamente sensible acumulado durante su (con toda probabilidad) melancólica adolescencia. Las hay que piden a gritos un lugar donde resguardarse (el arranque, “Be Lonely”, y su máxima: “bien, puedo acostumbrarme a estar triste”) y las que lo ofrecen ( “Winter Makes You Want Me More” es, sencillamente, perfecta, con sus muñecas de madera y sus tímidos intentos de implorarte que no vuelvas a llorar). Y luego están las que fingen de una forma gloriosa que la la felicidad puede arrollarte en cualquier momento (el single, a dúo con Emmy The Great, es uno de esos temas que no dejarías de escuchar nunca: “Calling Out Your Name Again”).

Sí, todo eso es el undécimo disco de Darren Hayman. En el que vuelve a dejarse acompañar por músicos de altura (que hasta ejercitan mandolinas consoladoras), los Secondary Modern, y llega mucho más lejos de lo que lo hizo antes (sin duda, supera a la primera entrega de la trilogía, el más hosco “Pram Town”) y se mide con lo mejor de Howe Gelb en solitario (el muy christmas “Sno Angel Like You”), lo último de Eef Barzelay y hasta la más tétrica nostalgia de Chris Bathgate. Se anima por momentos y parece un Ron Sexsmith liberado para siempre de ser el chico torpe (y feo) de la clase (en la emocionante “Cocoa Butter”), apaga las luces, enciende un cigarrillo y se sube al escenario de una pequeña y mal iluminada sala abandonada (más que elegante, “Dagenham Ford”), y desempolva sus viejos cómics de superhéroes para escuchar estúpidas conversaciones entre tipos con poderes ( “Spiderman Beats Ironman” no está a la altura del “Waiting For A Superman” de The Flaming Lips versión Iron & Wine pero casi).

Pero aún hay más. Hay ladrones de bicicletas que son el propio Darren en pantalón corto (y en otra época) en el corte más dolorosamente triste del álbum ( “Super Kings”) y ex novias que no se olvidan y se convierten en la canción más luminosa (y más urban folk, etiqueta bajo la que se mueve la producción de Hayman en solitario) del álbum ( “Nothing You Can Do About It”), un álbum decididamente bueno, y triste, sí, pero de una tristeza que no duele porque ya dolió una vez, cuando no eras más que un chaval y creías que el mundo se acababa con el último helado del verano. Y encerrar eso (exactamente eso: la nostalgia de una época pasada que no fue mejor sino simplemente fue y, a ratos, hasta fue peor) en un disco, como se encierran los pájaros en jaulas, no es nada fácil. Así que, Darren, gracias.

Laura Fernández

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