Espera La Pálida Espera La Pálida

Álbumes

Tulsa TulsaEspera La Pálida

7.9 / 10

Tulsa Espera La Pálida SUBTERFUGE

Entre la confesión y el flagelo, con el corazón abierto y con un arrebato de sinceridad emocional de los que acaban perdurando en la memoria de los buenos melómanos, la cantante, guitarrista y compositora Miren Iza ha firmado en “Espera La Pálida”, segundo disco al frente de su banda Tulsa, uno de esos álbumes que vendrían a posicionar, y bien, con seriedad y argumentos convincentes, la Americana en el entorno del indie español. Parece un contrasentido, la idea de describir como Americana –es decir, ese sonido de raíz folk-country, estética de carretera y lírica desesperada que tiene como evidente inspiración geográfica, emocional y tradicional el paisaje rural y desolado de Estados Unidos– una grabación a cargo de un grupo español, pero más allá de herencias y contextos la similitud y las influencias son evidentes y la relación musical es inmejorable para situar al lector.

Este nuevo disco confirma lo que ya apuntó su debut “Solo Me Has Rozado”: Iza y compañía han bebido de Wilco, Son Volt, Centro-Matic, Whiskeytown o The Jayhwaks y han logrado aplicar ese bagaje a un discurso que en este segundo episodio afianza su personalidad y sus propios rasgos. El hecho de que Miren escriba y cante en español desde que se pusieron en marcha acentúa, claro está, la singularidad del proyecto, porque permite acercarnos con más entidad, curiosidad y conocimiento de causa al universo temático de la autora, y con más razón de ser en este “Espera La Pálida”, que se abre al oyente con una franqueza y honestidad que te deja desarmado. El indie nacional anda muy sobrado de cantautores sobreactuados, de mucha pose afectada ya fuera de órbita, y es absolutamente necesario que surjan obras que hablen con naturalidad del desamor, de los problemas emocionales, de la rutina de los sentimientos. Aquí tenemos una de ellas.

Porque al margen de su aportación musical, que merece un análisis a conciencia, ahora vamos a ello, “Espera La Pálida” presenta candidatura tempranera para figurar entre lo más destacado de este año en la cosecha española gracias al crecimiento y la maduración creativa de su líder a la hora de componer sus letras. El salto de calidad es notorio, pero todavía más la contundencia emocional de éstas. Es este un álbum sobre la infelicidad, casi como estado de ánimo, pero no desde una perspectiva torturada, exagerada y exhibicionista, sino desde una perspectiva contemplativa, de mirada interior y reflexión serena, que a la postre acaba llegando más y provocando más reacciones. No hay drama ni épica de la tristeza, todo es mucho más sutil, cuerdo y preciso, y ése es un atributo que es necesario recalcar en el marco de una escena en la que acostumbra a imperar más el subrayado, la evidencia, la brocha gorda sentimental. Y lo que es más importante: Miren Iza canta y relata de una manera, con desgarro pero sensualidad, que te evita el mal trago de la vergüenza ajena, mal endémico de mucho compositor nuevo cortavenas.

Tenemos letrista de raza y pluma privilegiada. Ahora la música, el acompañamiento, la guarnición. De ese tema se ocupa con mucho acierto Karlos Osinaga, de Lisabö, que se encarga de las tareas de producción con un objetivo muy claro: darle al disco ese tono de espontaneidad, crudeza e inmediatez que necesita una propuesta tan austera y despojada como la de Iza. El efecto da resultado, porque nos descubre a una banda sin florituras que va al grano, que no acapara protagonismo y que decora este universo de amargura y desesperanza con un pulso guitarrero y rítmico siempre preciso, metido de lleno en su papel, unas veces más agitado y otras más contenido, pero siempre al servicio de la canción, y no al revés. Economía de medios como indiscutible alimento sonoro para un grupo que, por suerte, nunca cae en las trampas de producción ni en el derroche de arreglos. De una precisión fascinante, “Espera La Pálida” es un disco ejemplar en todos los sentidos y, sobre todo, una excelente noticia para la esfera musical independiente del país, que nada más arrancar el año ya cuenta en su haber con una obra rigurosa, madura y emocionante. Podemos presumir de Tulsa por el mundo. Mario G. Sinde

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