Equalized #111 Equalized #111

Álbumes

EQD EQDEqualized #111

8.1 / 10

EQUALIZED

René Pawlowitz es, por encima de todas las cosas, el hombre detrás del proyecto Shed. Tras madurarlo y cuidarlo durante casi una década como quien poda las ramas de un bonsái, ya amasa dos álbumes en su haber – “Shedding The Past” y “The Traveller”, sendas obras mayores del techno contemporáneo en las que anudan los más fuertes y estables vínculos en la actualidad entre el Detroit intergaláctico, el Berlín de cemento y la Inglaterra de la inteligencia artificial– y, para acabar de redondearlo todo, suma también una ristra de vinilos que han ido situándose como baldosas amarillas en el camino que lleva del underground a la gloria. Pero René Pawlowitz, además de ser Shed, es también un autor de numerosos alias, cada uno macerado para ceñirse a proyectos con unas coordenadas semejantes a las de su nombre más popular, pero no siempre coincidentes. De todos ellos –podríamos citar STP, The Panamax Project o WK7, que no pasan de ser escapadas furtivas, como quien echa una canita al aire por Zaragoza cual Borbón–, hay dos que han disfrutado de una cierta continuidad a lo largo de los años: Wax y EQD. Estas dos ramificaciones se mantuvieron durante tiempo protegidas por un perfil bajo y la retórica del white label desprendido de información que tanto ha ayudado al techno a recomponerse en los últimos años desde el anonimato, siendo Wax la más moldeable a influencias inesperadas –el dubstep, sobre todo– y EQD la más purista, entroncada en la larga tradición post-Detroit. Quizá llegue el día en el que los cuatro volúmenes de Wax se reúnan en un CD para quienes se perdieron el vinilo, pero por ahora ese privilegio lo tiene sólo EQD –con el añadido, in extremis, del quinto 12” de la serie–: eso es “Equalized #111”.

El primer vinilo se planchó en 2007; desde entonces, EQD ha aparecido una vez al año, como si fuera un solsticio de invierno, con regularidad admirable. De todas maneras, esta exactitud cíclica no es ningún valor añadido para la serie, porque su cualidad fundamental es la atemporalidad. Nada más empezar –la materia está secuenciada en riguroso orden histórico de publicación, con la salvedad de la cara B de Equalized #002, que viene incluido como un mp3 por separado y suena a incursión orbital de Carl Craig circa 1990, con ritmos rotos en lugar del bombo férreo, y sintes dispersos que dan la sensación de amplitud infinita del espacio exterior–, el primero de los cortes que asoma el morro se presenta con sobreabundancia de bajos marmóreos e impulso funk, tanto que en vez de un EQD podría ser un track de Dave Clarke para su mítica serie “Red”. La conexión de Pawlowitz con la actualidad, pues, está únicamente en la vigencia de su textura: clásico y respetuoso, EQD sonaba (y sigue sonando) a libreta de apuntes donde el berlinés ensayaba propuestas de estilo, más que obras acabadas a partir de un discurso pensado con tranquilidad. El segundo track, tribal y sincopado, parece un Ben Sims de 1998; el tercero una variación sobre los motivos líquidos y densos de Basic Channel; el cuarto una evolución minimalista del “Stardancer” de Red Planet, y así un corte tras otro en los que Shed/EQD ha ido dando muestras de que su pulso firme se basa en el conocimiento profundísimo de su área de actividad –más de una vez ha expresado en entrevistas que, fuera del techno, hay poca música que le interese hasta el punto de obsesionarle–, así como perfilando sutiles variaciones que le ayudan a no sonar como un mero revivalista y a que sus 12”s tengan un pequeño plus de valor superior al que se editan, por ejemplo, en Delsin o Rush Hour.

Hay una base emocional en la música que hace Shed, da igual si utiliza un alias de esos de higos a peras o el proyecto madre, pero también una gravedad solemne, como si en vez de un vinilo lo que estuvieras pinchando fuera una pequeña clase condensada de historia. Este “Equalized #111”, el álbum que lo reúne y lo resume todo en la materia llamada EQD es, por lo tanto, el curso completo, una clase magistral extendida y dominada con rigor. Cum laude, claro.

Javier Blánquez

EQD - Equalized No.002

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