Endless Falls Endless Falls

Álbumes

Loscil LoscilEndless Falls

8.6 / 10

Loscil  Endless Falls KRANKY

El lenguaje de las portadas de discos es universal. Acostumbra a no fallar casi nunca. Es cierto que hay casos de artistas que se aprovechan de la debilidad emocional de unos cuantos aficionados a esto de comprar vinilos o CDs para insertar una portada llamativa que, luego, sobre el terreno, no se corresponde con el contenido musical. Muchas veces hemos adquirido un álbum tentados por la foto de un cielo encapotado, de una torre de electricidad, de una polaroid desenfocada, de una carretera abandonada o, qué sé yo, de una cama revuelta con chica ojerosa sin rumbo en la mirada sin saber qué nos esperaba dentro, sin tener una mínima idea de lo que se avecinaba. Y nos la han colado una, dos, tres y hasta veinte veces. Aún hoy seguimos picando y cayendo en la trampa, como si las malas experiencias previas no nos hubieran curtido. Nos vence el impulso primitivo de pensar que una portada así, como nos gusta, por bemoles ha de anticipar una grabación acorde con la sensibilidad y el imaginario triste que habita en esa carta de presentación. No siempre es así, de ahí los chascos, que muy de vez en cuando rompen el encanto y la magia de comprar a suertes y a ciegas.

Pero en líneas generales, y volviendo al inicio de esta pequeña tesis sobre el efecto llamativo, tentador y casi hipnótico de las portadas, es bastante habitual que se cumplan las expectativas. Último ejemplo para ilustrarlo: “Endless Falls”, nuevo disco de Loscil. Una foto tomada desde el coche, en un día gris, feísimo, con la lluvia manchando la ventana y desdibujando el horizonte, gráficamente marcado por el cableado eléctrico y por la silueta de una farola, nos avanza buena parte del pulso emocional de lo que nos espera en el interior. Venimos avisados, claro está, pues el discurso de Scott Morgan al frente de este proyecto indispensable en la crónica del ambient reciente no ha variado ni mutado desde que echó a andar, y siempre se ha movido en las aguas de la melancolía otoñal, del aislacionismo confortable y de la ensoñación urbana, pero también es verdad que esta portada, cuya instantánea, por cierto, es obra de su hija de 4 años Sadie Fern Morgan Marshall, es la más explícita de su carrera, la que alude con mayor empeño a un estado de ánimo particular y reconocible. Y no falla: el tema titular, que abre majestuosamente el trayecto, ya nos alerta de que el compositor y músico canadiense le ha querido dar un pulso y un tono más orgánico y emocional a su propuesta. La presencia de dos violinistas le permite hermanarse con los últimos Stars Of The Lid y hundir anclas en la neoclásica, y a su vez le da más fuerza y contundencia melódica a la base ambient de toda la vida. Es un inicio arrebatador, que pone el listón en el punto más alto de un disco que avanza con paso firme hacia el podio de su currículo, que es amplio, exigente y siempre meritorio.

“Estuarine” mantiene esa idea, ahora con un piano como novedoso aliado, en otro episodio turbio y tenso que se desmarca de la cara más planeadora de su paleta estilística para adentrarse en la senda del mal rollo y de la oscuridad. En líneas generales se trata de un disco más tenso y convulso que “Plume”, obra maestra del ambient gaseoso y vaporoso, porque ofrece una cara más subterránea, humana y variada que aquél, combinando algunos pasajes casi limítrofes con el ambient-dub al estilo Pole “Shallow Water Blackout” o “Dub For Cascadia”– con momentos de drones más clásicos dentro de la propia estética Loscil, como la preciosa “Fern And Rabin”, o incluso con grabaciones de campo, sobre todo de lluvia, que aportan ese toque Touch Records que tanto nos gusta. Y por supuesto destaca “The Making Of Grief Point”, canción de despedida que tiene la gran particularidad de ser la primera composición no instrumental de toda su carrera. El añadido de spoken word, así como un piano que anda a rebufo de la voz, aportan nueva luz y nuevas salidas expresivas a Scott Morgan, que en esta canción parece inspirarse claramente en el Max Richter de “The Blue Notebooks”. Es un final nervioso, inquietante y sublime, resumen de las señales de cambio y movimiento que se han avistado desde el arranque y que además deja la puerta muy abierta para el futuro más inmediato del proyecto. “Endless Falls” es ejemplar, impecable y brillante en su manera de plantear una evolución y un crecimiento sonoro en el entorno de Loscil, pero sobre todo en la sutileza, la rigurosidad y la lógica con la que su autor aplica todas estas influencias, ideas de refresco e inquietudes a su propio cosmos sonoro. Ambient de guante blanco. David Broc

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar