Emma Emma

Álbumes

David Cordero & Carles Guajardo David Cordero & Carles GuajardoEmma

7.6 / 10

A un mes del estreno en toda España de “Seis Puntos Sobre Emma”, película de Roberto Pérez Toledo protagonizada por Verónica Echegui, Foehn Records tiene el acierto y la bravura de publicar la banda sonora del filme, que entra en la categoría de soundtracks autónomos e independientes que no necesitan de las imágenes para tener vida propia y que, además, te transmiten más ganas de ver la película. Doble mérito el de este trabajo pequeño, brevísimo –no llega a la media hora, duración ideal–, que tiene en su propuesta una serie de reclamos muy interesantes: Uno, el regreso a la actividad discográfica de Carles Guajardo, al que conocemos mejor como bRUNA, el Thiago Alcántara de la escena electrónica española, la promesa de futuro resplandeciente con presente ya consolidado y legión de seguidores incondicionales adscritos a su causa; dos, su unión con David Cordero, responsable de Úrsula, y, por ende, la vía de entendimiento musical entre ambos, que se mueven en universos bien diferenciados; y tres, la posibilidad de ver al propio bRUNA en un contexto expresivo y creativo considerablemente distinto del que sería habitual en su dinámica.

Quien busque huellas electrónicas en “Emma” se irá de vacío. Fiel a los parámetros de la escena neoclásica, esta banda sonora cede todo el protagonismo al piano, al violín y a los drones ambientales. Pero es revelador y muy gratificante comprobar cómo en este contexto más atmosférico, introspectivo y decididamente solemne la pareja no sólo consigue entenderse bien, sino que logra organizar un pequeño ensemble con mucha entidad. Guajardo echa mano de sus conocimientos académicos para llevar las riendas del proyecto con el piano, y lo hace con sutileza y elegancia zen, con una cadencia y una manera de espaciar las notas que recuerdan inexorablemente a Ryuichi Sakamoto. Cordero se ocupa del laptop y la guitarra con la misión de recubrir las sonatas tristes del catalán con capas ambientales, bien dosificadas y siempre en un plano secundario, casi como si ejerciera de Alva Noto, pero sin microbeats ni texturas tan pronunciadas. E incluso en algunos momentos del disco, sobre todo en la segunda parte del recorrido, la aparición de un contrabajo y de un perfume más jazzístico nos conduce hasta una versión instrumental imaginaria del debut en solitario de Mark Hollis.

Preciso en su desarrollo y minutaje –dura lo que tiene que durar–, emocionante pero contenido, “Emma” trasciende la categoría de encargo para instalarse en otra mucho más ambiciosa e importante que, por desgracia, todavía anda lejos de ser prolífica y productiva: la de los discos neoclásicos españoles. Son pocos y bien avenidos, pero he aquí la constatación de que en nuestra escena musical hay talento, ideas y ganas suficientes para competir con garantías. Este disco no sólo pone de manifiesto la viabilidad de este sonido en la piel de toro, sino que también ratifica y reivindica la evolución musical de Cordero, como ya demostró su último álbum, y nos descubre una idea que muchos teníamos en la cabeza: en la figura de Carles Guajardo se vislumbra uno de los más interesantes compositores de bandas sonoras del futuro.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar