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Emerald Fantasy Tracks Emerald Fantasy Tracks

Álbumes

Lone LoneEmerald Fantasy Tracks

8.6 / 10

Lone Emerald Fantasy Tracks MAGIC WIRE RECORDINGS

Venga va, que a todos nos gusta de vez en cuando pillar un par de pirulas, ponernos nuestra mejor colonia, lavarnos los bajos y salir a esos clubs de Dios a bailar como si nos hubieran hincado un electrodo en el ano. Hay que hacerlo. Lo recomiendo. Sobre todo en épocas de estrés y sodomización mental en la oficina o cuando simplemente estás hasta el gorro de la humanidad. Matt Cutler lo sabe. Por eso, después de servir algunos de los mejores beats lentos de los últimos años –ahí queda el magistral “Ecstasy & Friends”–, ha decidido apartarse de la liturgia psicodélica de su hip hop feérico y lanzar un guiño a los fantasmas que todavía arrastran sus cadenas por las naves industriales donde se oficiaban raves agrestes. Ya pudimos apreciar ese giro en los 12” “Once In A While” y “Pineapple Crush”, editados este año, y ahora por fin podemos constatar su acercamiento al uptempo en un álbum destinado a coronar las listas de la crema del año.

Publicado en su propio sello, Magic Wire, “Emerald Fantasy Tracks” es una masa informe y semi-vaporosa de house, techno y euforia rave que el productor de Nottingham moldea en su torno digital como si fuera lodo alucinógeno. El toque mágico sigue siendo el mismo de sus construcciones más hip hop –vaharadas ambient, oleajes IDM, psicodelia marciana, pinchazos melancólicos, purpurina de videoconsola noventera–, pero esta vez los BPMs apuntan a los pies, no a la gorra. Lone es uno de los nombres que hay que seguir con lupa de mayor aumento: con este apasionante disco ha conseguido forjar un sonido aparentemente revival, pero muy fresco, en el que se conjugan de forma imposible líneas temporales que beben del pasado para reinventar el futuro. El espíritu electro-hippy del verano electrónico del amor se solapa con la experimentación sin red más futurista; el sonido Chicago clásico se fusiona con ritmos bailables que parecen sacados del radiocasette de una nave espacial; la ingenuidad adolescente de la música rave primigenia palpita bajo una alfombra de electrónica adulta que también puede disfrutarse en el sillón, pipa y copa de brandy en mano. La senda de Cuttler persigue curvas escarpadísimas que muy pocos pilotos de la era digital se atreven a recorrer. Es un alquimista único. Reconocible. Tan inspirado que hace malos a muchísimos productores con mayor tradición en materia de house y pulsaciones clubbers.

En esta marisma atmosférica de oleaje bailable encontramos ocho piezas que deberían admirarse desde el cristal de una vitrina. “Cloud 909” es como mezclar a los Prodigy primigenios –¡que sintetizadores tan 90s, por Dios bendito!–, Boards of Canada y la banda sonora del primer “Sonic The Hedgehog” para Megadrive. En “Ultramarine” recubre un esqueleto de house crepitante con unos teclados ensoñadores y paisajísticos que tienen el sabor del intelligent techno prehistórico. Son los mismos sintetizadores que sobrevuelan “Re-Schooling”, tres minutos de nostalgia rave que asombran por su frescura, inclasificable pedigrí y profundidad –las voces lejanas son definitivas–. Los mejores momentos, sin duda, son aquellos en los que deja más profunda huella con sus señas de identidad. El ejemplo más diáfano es “Petrcane Beach Track”, destilada con esas atmósferas infantiles, mágicas y lisérgicas que caracterizan su universo caleidoscópico: la caja de ritmos retro, la sopa de sintetizadores mareantes, las campanillas de fondo, las pupilas convertidas en pozos negros de felicidad sintética. Es la misma sensación de evasión radical y melancólica felicidad que describe “The Birds Don’y Fly This High”, posiblemente el corte que más se ajusta a la exquisita imagen de portada. Porque “Emerald Fantasy Tracks” es la caricia de una ola en el crepúsculo. Una noche de fiesta perfecta que revives mientras intentas conciliar el sueño. Una sociedad utópica de éxtasis y amigos. ¿Pop hipnagógico? Dejen paso al house hipnagógico. From the rave to the grave.

Óscar Broc

Lone - The Birds Don’y Fly This High

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