Elsewhere Elsewhere

Álbumes

Sally Shapiro Sally ShapiroElsewhere

7.2 / 10

Siempre que ha aparecido un disco de Sally Shapiro, al cabo de unos cuantos meses le ha seguido otro de remixes. Es una constante que se había dado después de “Disco Romance” (2006), acompañado de “Remix Romance” en 2008, y también en la época de “My Guilty Pleasure” (2009), del que un año después tuvimos “My Guilty Pleasure - Remixes” (2010). En ambos casos ocurría lo mismo: el original era tan bueno, tan perfecto en su composición pop y en su diseño sonoro heredado del mejor italodisco, que las remezclas nunca estaban a la altura de lo esperado. Nunca fueron malas (no quiero decir eso), porque la elección de artistas siempre era impecable; por aquellos volúmenes pasaron gente de nivelazo como CFCF, Dntel o Junior Boys. Daba la sensación, en cambio, de que tocando cualquier cosa de una canción de Sally Shapiro se ayudaba más a desmejorarla que a hacerla más sólida, quizá porque a su manera Johan Agebjörn ya había dado con la tecla de la perfección en materia de disco-pop naïf. Ahora vuelve a ocurrir lo mismo con “Elsewhere”, con dos matices: el álbum de remezclas llega casi seguido del título oficial ( “Somewhere Else” se editaba, recordemos, en febrero), y las remezclas nuevas son en conjunto mejores y más apetitosas que las de “My Guilty Pleasure”. Seguimos teniendo la sensación de que no hay manera de encontrar un enfoque nuevo o más excitante, que no se puede mejorar lo inmejorable, a la vez de que queda el sabor de la satisfacción porque el elenco de remixers es atractivo y su trabajo eficaz.

“Somewhere Else” no cabe duda de que es un disco extraordinario en el que el dúo sueco ha recuperado parte de la inspiración de “Disco Romance” y, sobre todo, la consistencia de principio a fin que le faltó en el último tramo a “My Guilty Pleasure”. Los materiales de partida, pues, son idóneos para rehacerlo: melodías que prácticamente no hay que tocar y una inclinación más acusada hacia los tracks de baile que ayudan a que, en cada remix, no haya que variar apenas la estructura original. Más que remixes de transformación radical, son como perchas holgadas en las que se pueden ir colgando distintos trajes. El primero, de Lovelock ( “I Dream With An Angel Tonight”), está en la línea balearic de sellos como Permanent Vacation, ese house lento, lujoso, con cuerdas y pianos, que deja esas sonrisas imborrables en la cara. El segundo mantiene el tipo: Dan Lissvik es un tipo experimentado y hace que todo cambie en “If It Doesn't Rain” para que parezca que no ha cambiado nada. En su caso, se trata de mantener esas vestimentas disco con pedrería y resplandores. En realidad, es la estrategia seguida por todos los participantes en este álbum, sólo con variaciones de velocidad (Mitch Muder ofrece una lectura lenta de “All My Life”, mientras que Mauvais Cliché opta por una demasiado rápida de “Architectured Love”) o de arreglos (lo de Nite Jewel en “Sundown” y Little Boots en “This City's Local Italo Disco DJ Has A Crush On Me” parecen más versiones que modificaciones atrevidas del original; hasta conservan la bassline original, con miedo a tocar aspectos fundamentales de los cimientos de cada tema). El tramo final suena más apagado y rutinario (Lost Years, Henning Fürst y Young Galaxy se sienten cómodos con la opción más fácil), y da la impresión de que el único participante que ha arriesgado de verdad es The Field, que se hace una versión ralentizada, con voz gutural y al más puro estilo screwed & chopped del hip hop, de “Lives Together”. Si alguno más (dispenso a Com Truise, disponible sólo en la edición digital con bonus, que hace bien añadiendo beats Hi-NRG) se hubiera atrevido a romper con la fórmula, aun a riesgo de fracasar, este “Elsewhere” correcto habría tenido algunas décimas más. A ver con el siguiente volumen, dentro de cuatro años o así.

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