Electronic Dream Electronic Dream

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AraabMuzik AraabMuzikElectronic Dream

8.5 / 10

AraabMuzik  Electronic Dream DUKE

Me ha cogido con los calzones a la altura de los tobillos, lo admito. Es uno de esos CDs que se cruzan en tu camino sin avisar y te dejan clavado en el sillón. Porro apagado en los labios. Mandíbula desplomada sobre el regazo. Curtido a la sombra de su MPC –domina el aparato como si tuviera tentáculos, cortando en vivo las porciones, aquí están las pruebas– y alabado por su faceta de beatmaker a sueldo –ahí queda en el reciente “Gunz N’ Butta” de Cam’ron y Vado–, el nuevo heraldo de la familia Dipset, AraabMuzik, tenía guardado el twist definitivo de su carrera para su primera referencia en solitario publicada oficialmente. Lo que pudimos entrever en las magníficas mixtapes “Dipset Trance Party” estalla por completo en esta locura que ya os quema en las manos ¿Se pueden cocinar las melodías horteras del trance con la mala baba del hip hop electrónico más feroz? Sí, claro, pero sólo si la bestia de Rhode Island lleva el gorro de chef.

Agudos estrepitosos, graves hinchados y cajas pesadas fusionan sus núcleos con melodías tranceras y arrebatos clubbers de pelaje populista: estamos ante un nuevo compuesto que nadie se ha atrevido a forjar en el laboratorio, dada la enorme volatilidad de la combinación. Lejos de reincidir en la ortodoxia rapper de sus ritmos de encargo, Araab se lanza de cabeza al magma con un LP de instrumentales sin parangón. El tipo se clava al MPC, como Cristo en la cruz, para destripar clásicos de la escena de clubs más casposa con un machete oxidado y los dientes llenos de sangre seca. Los sintetizadores épicos y la voz angelical que dominan “Streetz Tonight” poco sentido tendrían si no fuera por la contextualización esquizofrénica que practica nuestro héroe a sampler descubierto: obra el milagro con beats duros, programación de rap callejero, bajos ortopédicos y una mala baba del cagarse. Lo mismo pasa con los teclados edulcorados de “AT2”, convertidos en berilio gracias al dubstep galáctico que le inyecta el tipo. Y con los gorgoritos femeninos y el eurodance chungo de “Let It Go”, rearmados y recauchutados por este cirujano a golpe de actitud gangsta.

Que nadie vea este álbum como un capricho, una boutade o una freakada anecdótica. Ni siquiera como una colección de remezclas o una ridiculización de las fuentes originales –aunque la comunidad pastillera se haya echado las manos a la cabeza ante tamaña profanación–. “Electronic Dream” es la resolución de una ecuación imposible en nuestra cara. El trance épico, el dance comercial, el hardcore poligonero y la cyberdelia seborreica no se crean ni se destruyen, se transforman… en hip hop oscuro, seboso y dañino. Sonidos inofensivos y ridiculizados hasta la saciedad son, en el mundo de Araabmuzik, cócteles molotov con clavos envenenados. Y la enajenación nos depara obras maestras como “Free Spirit” –mi iPod la odia de tanto darle– o “Feelin So Hood”, brutal y satánica remodelación del “Feelin’ So High” de Starchaser. Me inclino. Me entrego. Dudo que otro disco de música electrónica me deje tan tocado en lo que resta de año. Parece que esta cicatriz durará mucho, mucho tiempo.

Óscar Broc

“Electronic Dream”

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