Electra Heart Electra Heart

Álbumes

Marina And The Diamonds Marina And The DiamondsElectra Heart

7.7 / 10

Si has hecho clic para leer esto es posible que te encuentres en alguna de las siguientes situaciones:

1) Marina te molaba pero ahora te da perezón. “Obsessions” te gustó mucho y tal. A lo mejor hasta te compraste el 7” publicado por Neon Gold con los diamantitos en la cubierta. Por apoyar y por presumir, seamos honestos. Una (otra) cantautora pop con talento que aspiraba al éxito comercial pero que creías que acabaría por quedarse en tierra de nadie. En ese limbo entre indie y mainstream del que es tan difícil escapar pero que tantas pequeñas alegrías te ha dado. El disco te pareció que no estaba nada mal. El single de más éxito fue “Hollywood”, que te gustaba regular, pero “Shampain” y alguna más eran la bomba. Quizá volviste a verla en concierto este verano. Perdidísima en una etapa de transición hacia no se sabía dónde. Luego llegó el rollo de los alter egos, el vídeo ese de la balada grabado en un cuarto de baño, el conato de single producido por Stargate, “Radioactive”, y la coartada arty. Te pareció un coñazo y pasaste de intentar entenderla. No te culpes. Sigue leyendo.

2) Eres fan de Marina. Cualquier cosa que haga te encanta y celebras cada maldita nueva filtración en formato demo como si fuera un hito. En ese caso deberías dejar de leer, ponerte “Electra Heart” y empezar a dar palmadas con las orejas.

3) La voz de Marina te carga. No aguantas su rollo operístico de pacotilla. Te parece vulgar. Incluso puede que desprecies todo lo que huela a comercial. ¿Qué haces aquí? Pasa a la siguiente pantalla y déjanos en paz.

Sería injusto hablar del segundo álbum de Marina And The Diamonds sin intentar explicar el concepto que tantos quebraderos de cabeza habrá costado desarrollar a la autora. Resumiendo: “Electra Heart” encierra cuatro arquetipos femeninos típicamente americanos: “Teen Idles”, “The Primadonna”, “Homewrecker” y, ejem, “Su-Barbie-A”. Piensa en la Cher Horowitz (Alicia Silverstone) de “Clueless”, en Paris Hilton a los 25, en Angelina Jolie pre-Brangelina y en Betty Draper, respectivamente. De algún modo, Marina es capaz de clasificar todo el material gráfico y sonoro de la campaña con estos cuatro clichés, amoldándose a ellos pero guardando todas las distancias. Ella en realidad los desprecia, por si no había quedado claro. Beyoncé tuvo sus dos alter egos. Nicki Minaj tiene tres. Pues Marina, cuatro. ¿No lo has entendido? Prueba a visitar su tumblr e intentar sacar algo más en limpio.

¿Por qué, después de todo este embrollo, “Electra Heart” resulta un triunfo? “Primadonna”, el gran single de presentación, que ya se ha convertido en su mayor éxito en UK (nº 11 en su primera semana), fue la primera señal. El baño de sonido mainstream de Dr. Luke, el megaproductor contemporáneo a sueldo de Britney, Ke$ha, Katy Perry y todo quisqui, resulta ir como anillo al dedo a una melodía repleta de ganchos y a una letra lo suficientemente ingeniosa ( “I know I’ve got a big ego/ I really don’t know why it’s such a big deal though”). Con los mismos protagonistas, la balada con ecos dubstep, “Lies”, podría emparejarse con “Inside Out”, una de las más agradables sorpresas de Femme Fatale de Britney Spears. Ni siquiera haría falta escuchar “Bubblegum Bitch” y su línea “I’m miss sugar pink lick-a-lick-a-lips”, el trepidante número de faux-rock que abre el disco, para reconocer que Marina ha conseguido justo lo que ansiaba desde un principio: un álbum que puede jugar en la liga de las grandes del mainstream sin perder su halo de autoconsciencia.

El resto de canciones, dominadas por la presencia (otra vez) de Greg Kurstin, nunca llega a perder comba. La abundancia de baladas y los medios tiempos, entre los que destacan por méritos propios “The State Of Dreaming” y “Teen Idle”, son un buen contrapunto a la brillantemente vulgar producción. Estado del arte, lo llaman. También hay lugar para experiencias más clubby como “Power & Control” o “Homewrecker”. El conjunto puede no ser apto para todos los estómagos, en efecto, pero resultará una adictiva delicia para quien estuviese mínimamente predispuesto a disfrutarlo. Guste o no, la música popular en 2012 suena así. Y, si todos los discos del género fuesen como “Electra Heart”, no habría ningún problema en ello.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar