Ego Ego

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Flavio Rodriguez Flavio RodriguezEgo

7.7 / 10

Disco para follar, dirán algunos. Pues sí. Y bueno. Mejor que el Viagra o la filmografía primigenia de Sasha Grey. El R&B no se inventó para poner banda sonora a la recogida del fresón. Se hizo para esto. Para que voces como la de Flavio Rodríguez suban la temperatura de la sala y hagan ronronear a las chicas. Porque nadie en España aborda este género con tanta calidad y conocimiento de causa como el vocalista de Barcelona. Después de los bosquejos apuntados en “Flaviolous” y de catar nuevos sonidos en “Eléctrico”, Flavio recupera su mejor cara, la más genuina: “Ego” es un retorno a los sonidos pop más afromericanos, R&B como Dios manda, con chispazos electrónicos muy contemporáneos y esas salpicaduras de hip hop que tan bienvenidas son en un viaje de estas características.

Odio hablar de disco de madurez y recurrir así a uno los tópicos más sobados de la prensa musical, pero no menos cierto es que “Ego” representa el florecimiento definitivo, esplendoroso incluso, del potencial de Flavio Rodríguez como líder espiritual de una escena falta de soldados en nuestras tierras. Se trata de un disco serio, bien ejecutado, muy trabajado en la creación de atmósferas románticas y sensuales. Algo necesario, pues las relaciones con el sexo opuesto, como no podía ser de otro modo, se convierten en el leit motiv de una obra cuyo traclkist, como apuntó el propio Flavio en PlayGround, es un recorrido que nos lleva de la ruptura al nuevo amor, pasando, claro está, por los clásicos infiernos de un noviazgo truncado. Todo contado al estilo Flavio Rodríguez, con honestidad, rimas bien trenzadas, letras con jugo y esa magnífica voz que entra en los auriculares como el cashmere en el cuerpo desnudo de Ana de Armas.

Con la mujer, el sexo y el estilo de vida urbano como telón de fondo, Flavio refuerza la escudería de “Ego” con abundantes featurings que le dan al álbum un plus de calidad. Basta con escuchar el magnífico track “Máquina De Escribir”, con Mucho Muchacho soltando freestyles marca de la casa. Base de funk relajada, slaps de bajo clitoridianos, despuntes jazzísticos y los raps y canturreos Skinny y Flavio perfectamente ensamblados. Quiroga también hace de las suyas, dejando muestras de calidad extraordinarias en capítulos como “Hipnótico / Narcótico” –sensual, veraniega, con cuerdas mesmerizantes– o, una de mis favoritas, “Somos Salvajes”, un hit de tomo y lomo que, con la promoción debida, tendría hueco garantizado en las listas: letras festivas de club, base reutilizada de Cookin Soul, estribillo pegadizo y raps de MC Melodee: t-e-m-a-z-o.

A mi juicio, estamos ante el mejor álbum de Flavio Rodríguez con diferencia, la brillante demostración (contracorriente en estos lares) de que el pop negro tiene heraldos de calidad en España. A la altura de la crema internacional. Y eso se aprecia con holgura cuando nos topamos con el Flavio más íntimo, el de “Vuelo” –apasionante canción que parece un lamento– o el de “S.O.S.”, con el rapper Kunta K: la base a lo Pete Rock / Kanye West dividida en dos movimientos y el estribillo torturado me parecen de lo mejor que ha parido la escena urban patria en meses. Disco para follar, dirán algunos. Uno de los álbumes nacionales del año, digo yo: sería una injusticia pasarlo por alto.

* Escucha “Ego” en exclusiva

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