Edgeland Edgeland

Álbumes

Karl Hyde Karl HydeEdgeland

7.5 / 10

Aunque el último álbum de Underworld, “Barking”, date de 2010, esto no significa ni mucho menos que el dúo haya dejadas aparcadas sus responsabilidades artísticas. En los últimos años han hecho de todo, desde proyectos de arte hasta encargarse junto a Danny Boyle de parte de la banda sonora de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pero ahora la legendaria banda británica ha decidido poner un punto y aparte en su carrera y dedicarse a otras empresas por separado. Lo último que se sabe de Rick Smith es que compuso la BSO de “Trance”, la nueva película de Boyle, mientras que Karl Hyde, el que ahora nos ocupa, ha decidido, después de años meditándolo seriamente, dar el salto y entregar un álbum de debut como solista. Según cuenta su autor, el catalizador de todo esto fue el proyecto que hizo con Brian Eno para Pure Scenius. “Edgeland” fue grabado exclusivamente en Homerton (Londres) durante el año pasado con la compañía del productor Leo Abrahams, mano derecha de Eno. En estas nueve canciones Hyde ha decidido adoptar un registro de cantautor y en este sentido el disco se parece más, digamos, a Elbow que algo que pueda haber hecho el vocalista de Underworld (aunque ojo, hay similitudes que apuntaremos más adelante). El LP se dice examinar las vidas de aquellos que viven en los bordes de Londres, de ahí el título, ese sitio donde la ciudad toca el campo. Un amor por el paisaje de la ciudad que ha crecido y crecido en los últimos veinte años. Son estas unas historias que tenía desde hace tiempo pero que no encajaban con la filosofía de su grupo principal.

“Edgeland” es un disco de electrónica paisajística, de ánimos reposados, íntimo y de humores reflexivos. Ya desde la primera canción, “The Night Slips Us Smiling Underneath Its Dress”, nos damos cuenta de que aquí Karl Hyde ha querido alejarse de los postulados sonoros de Underworld, aunque su voz y el relajado beat de la pieza hacen que no nos olvidemos del todo de su influyente banda madre. Es posiblemente el mejor corte del álbum y algo así como lo más cercano que tiene a un himno, con alguna línea de guitarra iluminada y tintes oníricos, como si la estuvieses escuchando en un bus nocturno de vuelta a casa medio adormilado. “ Your Perfume Was The Best Thing” es un shock en toda regla, un número delicado en el que se impone la guitarra acústica y un sereno piano. Pero de nuevo es su voz la que nos captura. No es que las letras aquí sean tan cautivadoras como las de Underworld, pero sí hay algún que otro verso la mar de inspirado (y en este sentido, no hay más que echar un vistazo a los títulos de los temas). Hyde se pone de lo más dulce y melódico en “Angel Cafe” y desolador, oscuro, hipnótico y planeador en la atmosférica “Cut Clouds”, una pieza que llega a poner la piel de gallina y que no anda lejos de los momentos más contemplativos de Underworld.

Es justo decir que en su tramo central el álbum te sumerge en unos minutos no tan inspirados como los de las cuatro primeras piezas, acaso demasiado despojados como para agarrarnos a algo más que a la siempre atractiva voz de Hyde. Pero una vez superado el bache “Edgeland” se levanta casi literalmente primero con un banger que gustará a los fans de Underworld de toda la vida, “Shoulda Been A Painter”, y más tarde con una suerte de viaje épico que lleva el nombre de “Shadow Boy”, una especie de sinfonía épica de más de ocho minutos que empieza calmada pero acaba propulsada por encima de las nubes con la intensidad de una tormenta eléctrica. “Sleepless” se encarga de echar e cierre al disco muy dignamente, con una pieza coqueta y arty que le ha valido comparaciones con David Sylvian. Si el dúo tarda en volverse a juntar, tenemos entretenimiento para rato con este LP.

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