Earth Earth

Álbumes

Black To Comm Black To CommEarth

7.6 / 10

“Earth”, banda sonora para el mediometraje del mismo título del cineasta taiwanés Ho Tzu Nyen, puede erigirse en una grabación clave para el devenir expresivo de Black To Comm, el fascinante proyecto de Marc Richter. Básicamente, porque el dronista alemán ha introducido una serie de cambios en su discurso que oxigenan, expanden y alimentan con criterio sus canciones. El más significativo es la incorporación de la voz a su engranaje, pero no como un complemento puntual exótico o un experimento aleatorio, sino como hilo argumental de sus composiciones, protagonista absoluto de esta grabación. La presencia de su voz, fantasmagórica, estirada y casi operística, consigue que rápidamente nos acordemos del Scott Walker de “Tilt”, referencia con la que este álbum guarda numerosas conexiones, pero sobre todo, la más importante, esa capacidad para integrar juegos vocales como de otro tiempo en un contexto de radicalidad avantgarde.

Es cierto que el añadido de la voz, que aparece en las cinco piezas que configuran el disco, le inocula algo de conceptismo pop a su propuesta. Lejos del drone aséptico y planeador, este recurso transmite más vida y personalidad al conjunto, pero que nadie baje la guardia. También consigue que Black To Comm suene más misterioso, temible y tenebroso que nunca, que haya ganado profundidad de campo y que el feeling hauntológico se haya acentuado sin recurrir a trucos ya muy manidos y asimilados. Es un acierto desde cualquier punto de vista que, a su vez, también tiene influencia en la génesis y desarrollo de las propias canciones. En ese equilibrio entre un acento más accesible formalmente y un poso más negro y desesperanzado emocionalmente, es donde este disco encuentra su gran razón de ser y lo impulsa como la grabación más valiente hasta la fecha del germano.

De las cinco composiciones que forman “Earth”, tres no superan los cinco minutos, y esto ya es noticia. Richter condensa y concreta mucho más sus ideas, y así es como, por ejemplo, “Thrones” apela con mucha hondura emocional a la nostalgia y la memoria desdibujada, tal y como podría hacerlo Leyland Kirby, sin necesidad de alargar más de la cuenta la liturgia. Si con cuatro minutos ya erizas la epidermis, ¿por qué recrearte? No es necesario. Algo parecido sucede en “Mirror”, el tema de despedida, ambient crepuscular de sorprendente contundencia emocional. También hay espacio para la experimentación a largo plazo, como en “Stickstoff II”, la que más recuerda a Scott Walker o al David Sylvian más críptico, o en los casi quince minutos de “The Children”, quizás el lazo de unión más claro con sus grabaciones pretéritas. Disco expansivo y de maduración artística, “Earth” es un desafío superado con buena nota que, esperemos, tenga continuidad en el futuro más inmediato de Black To Comm.

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